SAN YSIDRO.- Han pasado más de tres décadas y media y el sentimiento de frustración, tristeza y nostalgia prevalece en parte de la comunidad de San Ysidro.

“¿Por qué? ¿Por qué mi padre? ¿Por que mi hija ? ¿Por qué mi nieto que todavía no nacía?”, son las preguntas que por años se ha hecho Gloria Salas, residente de San Diego, porque aún no comprende cómo un hombre  se atrevió a asesinar a tiros a 21 personas, entre ellos niños, dentro de un extinto restaurante de hamburguesas en San Ysidro.

El 18 de julio de 1984, la esquina del Bulevar Oeste de San Ysidro y Averil Road fue el escenario de uno de los asesinatos más grandes en la historia de Estados Unidos.

Desde entonces, cada año se realiza una ceremonia en memoria de las víctimas pero han pasado treinta y cinco años y la masacre no se olvida en San Diego.

Hay quienes no estuvieron presentes esa trágica fecha pero han compuesto poemas en memoria de las personas fallecidas.

“Yo no estuve ahí, estaba en el vientre de mi madre pero me imagino todo el miedo y la mezcla de sentimientos que ella pudo sentir”, son estrofas de un verso escrito por Norma Hanby, estudiante del centro de educación Southwestern College.

CONMEMORACIÓN ANUAL

Para conmemorar el trigésimo quinto aniversario de la masacre de San Ysidro, el centro de educación Southwestern College organizó un evento para la comunidad donde se colocaron fotografías de las víctimas en el monumento de 21 pilares hexagonales que fue hecho para ellos.

Algunos familiares de quienes murieron en la masacre también estuvieron presentes.

“Mi tía estaba en el Mc Donalds y en aquel entonces no había métodos de comunicación como ahora, mi mamá estaba preocupada por que era su prima,  ella es psicológa es una persona que siguió con su vida pero es una tragedia que no se quita, que no se olvida”, así lo confesó Nora Vargas quien con el pasar de los años se convirtió en la vicepresidente del Consejo Directivo de Southwestern College.

Del antiguo restaurante donde ocurrió la tragedia no queda nada, solo se encuentra firme un monumento que lució  con flores especiales el pasado 18 de julio frente a una comunidad que desde entonces se ha vuelto fuerte y unida.

“Hicimos de una tragedia algo que en realidad nos da esperanza como comunidad, creo que eso es el enfoque (de este año) sabemos que siguen las masacres en otros puntos pero lo más importante es educar a nuestros jóvenes para que puedan tener mejores oportunidades en la vida”, finalizó Nora Vargas.