Algunos migrantes mexicanos que piden asilo en la frontera con México podrían ser enviados desde este mes hasta Guatemala a esperar resultados a sus peticiones, confirmaron fuentes oficiales mexicanas y estadunidenses.

En Tijuana un grupo de cerca de cien personas pidió a la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) que intercediera por ellos para que el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, les ayude para que no sean enviados a Guatemala.

Los migrantes se habían enterado de la posibilidad de ser enviados a Guatemala al habar con algunos que permanecían encerrados en el centro de detenciones en Otay Mesa, en la frontera de California, cerca de Tijuana.

“Ya no nos hemos podido comunicar, no sabemos si en realidad fueron enviados a Guatemala o tal vez están ahí y no les dejan hablar”, dijo a El Latino el migrante mexicano Luis Carreño, uno de los que pidió la intervención del presidente de México.

El Departamento de Seguridad Interior (HSD) respondió a solicitud de la prensa que “ciertos mexicanos que buscan protección humanitaria en los Estados Unidos pueden ser elegibles para ser transferidos a Guatemala y tener la oportunidad de buscar protección allí, bajo los términos del Acuerdo de Cooperación de Asilo de Guatemala”.

Por su parte la cancillería mexicana divulgó un comunicado en que establece su desacuerdo con enviar desde la frontera norte a Guatemala a mexicanos que piden asilo.

“México manifiesta su desacuerdo sobre la medida de EE.UU. para que solicitantes de asilo mexicanos continúen su proceso en Guatemala”, dice la comunicación oficial.

“La Secretaría de Relaciones Exteriores manifiesta su desacuerdo sobre la medida dada a conocer por el Departamento de Seguridad Interior de los Estados Unidos respecto a solicitantes de asilo mexicanos que continuarían su proceso correspondiente en Guatemala”, siguió la cancillería.

Indicó que “si bien se trata de una disposición propia de la jurisdicción estadounidense, se estima que esta medida podría afectar a alrededor de 900 solicitantes a partir del mes de febrero”.

También se comprometió a trabajar en conjunto con autoridades a nivel estatal y local, trabajará para ofrecer mejores opciones a las y los mexicanos que pudieran ser afectados por esta disposición.

El pastor Albert Rivera, quien acompañó a los migrantes a la CNDH, dijo que hay una clara contradicción de parte del gobierno de México.

“Son familias que huyen de México por la violencia y porque las autoridades no tienen control sobre delincuentes en algunas regiones del país, y si huyen de México, es muy raro que el gobierno mexicano sea el que pida que se queden en la frontera norte del país”, dijo Rivera.

En otras palabras, el gobierno de México reconocería implícitamente su incapacidad para ofrecer seguridad al pedir que los mexicanos que huyen por la violencia y el crimen esperen en México mientras tramitan asilo a Estados Unidos.

Adicionalmente el gobierno de México carece de un plan para apoyar a familias mexicanas que huyen de la violencia.

El gobierno de México ha abierto dos refugios oficiales pero para ayudar a familias de centroamericanos que llegan a la frontera con Estado Unidos en busca de asilo, en Ciudad Juárez y Tijuana.

Sin embargo carece de un plan para las familias mexicanas que buscan asilo y para quienes son deportados.

Preguntado al respecto, el delegado del gobierno federal en el estado de Baja California, Alejandro Ruiz, respondió que los migrantes mexicanos “ellos, como quiera que sea, están en su país, y tienen ayuda de familiares”.