Más de dos mil mujeres marcharon en Tijuana en protesta contra la violencia de género o violencia contra la mujer, y al día siguiente se ausentaron del trabajo, las escuelas y las calles.

Con la consigna de “el 8 marchamos, el 9 nadie se mueve”, grupos feministas de Tijuana, profesionistas, amas de casa, mujeres de diversas edades, confluyeron en un tramo de la céntrica Zona del Río.

Judith, una dirigente feminista, dijo a El latino que fue una protesta contra todo tipo de violencia de género, por la desigualdad salarial, la doble jornada de trabajo, la discriminación, en centros de trabajo, escuelas, deportes, escenarios, y especialmente contra el feminicidio, que es la expresión máxima de violencia contra la mujer.

Al día siguiente las mujeres se ausentaron casi totalmente en Tijuana como una protesta silenciosa también contra la violencia.

En apenas los primeros dos meses del año han sido asesinadas 19 mujeres, todas jóvenes en Tijuana, sin que se castigue todavía a ningún responsable.

Baja California se ubicó el año pasado en el cuarto lugar nacional con 239 feminicidios, sin que se les reconociera a todos por esa clasificación, sino que las autoridades los identificaron como homicidios.

Mientras tanto en todo el país los feminicidios han aumentado en 135 por ciento en menos de cinco años y ahora asesinan a diez mujeres en promedio diario.

Con la ausencia de mujeres en el trabajo, escuelas e incluso hogares el lunes “queremos dejar ver qué va a pasar si esa tendencia al feminicidio que nos está matado, nos matara a todas, se quedaran sin mujeres”, explicó Judith.

Por eso consignas y pancartas en la marcha de las mujeres intentaron despertar conciencia en la sociedad en general.

“Señor, señora, no sea indiferente, que matan a mujeres en la cara de la gente”, correaban las más de dos mil mujeres al avanzar entre dos glorietas de la Zona del Río.

En la manifestación confluyeron tres grupos en marchas separadas, se unieron en la glorieta llamada “de las tijeras”, frente al Centro Cultural Tijuana (Cecut), donde cerraron el tráfico vehicular, y de ahí marcharon en un solo contingente a la glorieta de Cuauhtémoc.

Después parte de todo ese contingente siguió a las oficinas de la Fiscalía Estatal de Justicia, donde pegaron en la pared de fachada pancartas y letreros de reproche y repudio por la falta de resultados en investigaciones a feminicidios en el estado.

A diferencia de marchas en otras ciudades, en Tijuana hubo pocos daños materiales, solo algunos grafitis en una estación del sistema integral de autobuses de la ciudad y en la base del monumento a Cuauhtémoc.

Solo mujeres policías cuidaron en la marcha, las mujeres tendieron un perímetro al que prohibieron el paso a hombres, incluidos los reporteros. Un fotógrafo profesional quedó rebasado cuando las mujeres de un contingente se movieron y lo rociaron con espuma.

Las manifestantes coreaban en reproche a las agentes que “la policía no me cuida, me cuidan mis amigas”.

No se reportaron detenciones ni sanciones en la marcha.

En cuanto al paro en que desaparecieron las mujeres, organismos empresariales que apoyaron esa protesta evaluaban todavía su impacto en comercios y oficinas; las empleadas de maquiladoras extranjeras sí trabajaron.

En el municipio de Tijuana faltaron 405 mujeres y el alcance mismo terminó en trabajo de recepcionista por lo menos un rato. Pero sí trabajaron las policías.

Hubo protestas también en Mexicali y Ensenada.