Una dieta sana y equilibrada es fundamental a la hora de fortalecer las defensas y evitar la aparición de distintas enfermedades fruto de un sistema inmunitario deficiente. Si sientes debilidad, cansancio y fácilmente tu organismo recibe infecciones, es momento de fortalecer tu sistema inmunitario.

  1. Frutas y verduras ricas en vitamina C

    Frutas como el kiwi, los cítricos (naranja, limón, pomelo…) y verduras como el coliflor, el pimiento rojo, el brócoli, las acelgas y las espinacas, tienen un alto contenido en vitamina C, un micronutriente caracterizado por potenciar nuestro sistema inmune, evitar resfriados y contribuir al alivio de sus síntomas.

  2. Vitaminas liposolubles (A,D,E)

    Las vitaminas liposolubles (A,D y E) desempeñan un papel fundamental en el organismo, ya que ayudan a regular la respuesta inmunitaria, estimulando la producción de células indispensables para el correcto funcionamiento del sistema inmune, como los leucocitos o los anticuerpos.

    Algunos de los alimentos ricos en vitamina A son los tomates, la remolacha, las zanahorias, los derivados lácteos o los moluscos.

  3. Alimentos con Hierro

    Según los expertos, el déficit de hierro afecta a la correcta función del sistema inmune, y se relaciona con una mayor incidencia de enfermedades gastrointestinales y respiratorias. Por ello, es fundamental incluir este micronutriente en la dieta y en las cantidades recomendadas, a través de alimentos como los pescados y mariscos, vegetales de hoja verde (espinacas, acelgas, borraja…), carne, lácteos y frutos secos.

  4. Zinc, cobre y selenio

    El zinc y el cobre son micronutrientes presentes en el organismo humano en concentraciones muy pequeñas, pero con un importantísimo papel en el mantenimiento de la salud, ya que ejercen multitud de efectos sobre las células inmunitarias. Los estudios han relacionado el déficit de estos microelementos con un aumento de enfermedades respiratorias, digestivas y de la piel, así como con un incremento de las infecciones virales, bacterianas y micóticas.

    Las principales fuentes alimentarias de estos oligoelementos son los pescados, crustáceos y mariscos, las carnes rojas, los derivados lácteos, el huevo, los guisantes y las lentejas. Entre los alimentos ricos en selenio se encuentran, principalmente, las nueces.

  5. Yogures naturales y lácteos fermentados

    Los lactobacilus que podemos encontrar en los yogures y en las leches fermentadas, nos ayudarán a reforzar la flora intestinal y las mucosas digestivas, haciendo que el cuerpo procese perfectamente todos los nutrientes esenciales para reforzar nuestras defensas.

    Se recomienda el consumo de yogures por los múltiples beneficios que tiene, aunque es importante leer muy bien

    el etiquetado y huir de aquellos con azúcares añadidos, aunque cuenten con el sello de ciertos organismos de salud.