NATIONAL CITY, CA.- El 5 de abril, los cinco regidores que integran el Cabildo del gobierno de la Ciudad de National City incluyendo a la alcaldesa Alejandra Sotelo-Solís aprobaron una nueva Ordenanza con los cual se canceló la prohibición de la llamada “No Cruice Ordinance”.

El movimiento en favor ‘Crucero’ Lowrider (Lowrider Cruise,un desfile o procesión de autos), una prohibición  a los vehículos modificados que estaba vigente desde principios de la década los 90, tuvo una respuesta a 30 años de que había sido prohibida por el Cabildo.

La votación fue en respuesta a la solicitud del grupo denominado United Lowrider Coalition que argumentó que en el pasado amantes de los llamados Lowriders (vehículos llamados popularmente bajitos o ‘ranitas’) solían desfilar por Highland Avenue, ante los aplausos del público y los claxons de aprobación de conductores.

Jovita Arellano, miembro de la mencionada organización local llamada United Lowrider Coalition, respondió ante la pregunta de si cree que estos cruceros pudiera ser una forma de obtener derrama por concepto de turismo (restautantes, hoteles, motels, etcetera) en beneficio de la comunidad de National City por las personas que atrae, respondió:

Fotos: El Latino San Diego.

“Generarían ingresos”

“Los cruceros  en Highland generarán ingresos para las empresas, ya que las personas que asisten a los cruceros pasan por sus negocios en Highland Avenue y compran artículos en sus tiendas y restaurantes”.

Jovita quien en una declaración publicada en un noticiero local señaló que “esta (los Lowrider) es parte de la historia de National City”.

Marcos y Jovita Arellano, dos apasionados de los carros antiguos. Foto-Cortesía.

“Ha sido nuestro estilo de vida”; el 6 de mayo una fecha histórica

“Nuestra pasión por los cruceros, “ha sido nuestro estilo de vida durante muchos años. Nos encanta preparar nuestros autos para un gran crucero lavándolos, puliéndolos y asegurándolos de que cada detalle de nuestro auto esté listo para el crucero. Entonces, el 6 de mayo, mientras navegamos por la Highland Avenue, estaremos orgullosos de mostrarles a todos nuestros hermosos autos”, contestó Jovita Arellano quien comparte esta afición con su esposo Marcos Arellano, quien además es co-director de la Coalición.

Voto a favor, pero condicionado

Aunque de los cinco votos  unánimes a favor, uno fue del ex alcalde y actual regidor Ron Morrison, aceptó que su voto lo hizo condicionado a que se cumpla con los requisitos legales mínimos:

Estos serían, continuó, el que cuenten con un permiso autorizado por el Ayuntamiento para los días que van a estar en el Crucero, que lo hagan de manera organizada, se hagan cargo del evento, respetando las leyes, los horarios establecidos y sin afectar la seguridad de los ciudadanos, haciéndolo con responsabilidad y sin bloquear el tráfico vehículos.

Otro factor a tomar en consideración, agregó Morrison, es que en días de fin de semana como el sábado ellos tendrían que pagar el servicio de vigilancia de los oficiales de policía.

Fotos: El Latino San Diego.

Exclusivamente en la Highland Avenue

Aclaró que el desfile de autos Lowriders se llevaría exclusivamente en la Highland Avenue, aproximadamente de la 4th. a la 26th y dijo que se trataría de un evento estrictamente local con población de esta comunidad y del sur de San Diego.

Sin embargo, en la práctica -advirtió el entrevistado- muchos de estos clubes (de Lowriders) vienen de ciudades como Stockton, del Este de Los Ángeles, de Caléxico, México y muchos otros lugares, lo que podría representar un riesgo al tratarse de personas foráneas.

Se requiere de una regulación

El ex alcalde Ron Morrison, quien encabezó el gobierno de la ciudad de National City, recordó que en las décadas de los 80’s y 90’s tuvieron lugar hechos delictivos en que se vinculado a personas relacionadas con algunos de estos clubes y precisó que para evitar que eso vuelva a ocurrir se requiere de una regulación.

Destacó que en lo personal ha tenido un valiosa comunicación con Robert Casas, líder de San Diego County Lowrider Association y un promotor de los Car Shows -incluyendo exhibiciones de Lowriders y de Carros Antiguos- que son positivos siempre y cuando en estos eventos se cumpla con las regulaciones establecidas.

Antecedentes

Por el año de 1992 eran frecuentes las procesiones o desfiles de ‘Lowriders’ o autos modificados, no obstante a causa del congestionamiento del tráfico y el incremento -entonces- del crimen en esa comunidad, se prohibieron por parte de los entonces miembros del Concejo Municipal pero volverá a reactivarse el próximo 6 de mayo.

Vale recordar, finalmente, que el movimiento social llamado “Lowrider” es una manifestación de la cultura mexico-americana y data de finales de la década de los 40, habiendo cobrado especial auge a partir de las décadas de principios los 50 y 60, cobrando su mayor fuerza en familias de comunidades de bajos ingresos en el Este de la ciudad de Los Angeles y Texas, entre otras.

Una expresión política y social

Se ha afirmado que la premisa de ‘Los Lowriders’ es conducir lo más lento posible bajo el lema de “Low and Slow’ (Bajo y Lento), pero en el fondo surge como una clara expresión en contra de la política de discriminación en contra de las minorías y en particular de la cultura mexico-americana (del movimiento chicano) en contra de la discriminación y el racismo por parte de algunos grupos de anglosajones.

El 1 de enero de 1958, el Código de Vehículos de California tipificó como illegal operar automóviles modificados para que “cualquier parte de fuera más baja que la parte inferior de las llantas”.

Pero como ante toda prohibición surge un contradesafío, un año después Ron Aguirre creó un mecanismo basado en bombas y válvulas hidráulicas, capaz de eludir la nueva ley.

Una fecha significativa El 6 de mayo es una fecha significativa para organizaciones como United Lowrider Coalition, San Diego County Lowrider Association y todos los simpatizantes de esta forma de expresión cultural e histórica, pero la voz de quienes como el ex alcalde Ron Morrison recomiendan que se lleve a cabo de manera comedida y respetando las leyes, las regulaciones y las instituciones, debe ser escuchada y atendida con la seriedad que se requiere.