Por: Armando Caicedo

Todo el mundo quiere ser rico. Incluso yo, que soy tan tímido.

Estaba curioseando en la única librería de mi barrio (que aún no se ha quebrado) cuando me topé con una larga fila.

  • ¿Están regalando algo?

  • No. Lo que pasa es que todos quieren comprar este libro.

El título sonaba fascinante: “Cómo hacerse Rico en Cinco Minutos”.

¡Qué suerte la mía! Alcancé a pescar el penúltimo ejemplar y me coloqué en la fila.

En las largas filas es donde uno hace verdaderos amigos. Así que me presenté a la vicaria de adelante –una señora gorda con pinta de republicana- que cargaba dos ejemplares.

  • ¿Veo que su marido también se va a hacer rico?

  • Mi marido nunca lee. Él llega por la noche a beber cerveza mientras mira el basket en la tele. Un ejemplar es para mi hija, el otro para mí.

La señora de atrás, una rubia con pinta de “tea-party”, agarraba el libro como si se lo fueran a rapar.

  • Señor –me tocó mi hombro- ¿cuánto es lo mínimo que uno debe tener para “sentirse rico”?

Todos en la fila me voltearon a mirar como si yo fuera un experto. Después de tres carraspeos -no para aclarar la garganta sino para buscar en el cajón de mi memoria algunas estadísticas- puse voz de locutor deportivo y declaré:

  • Para ser millonario, uno tiene que tener, como mínimo, un millón.

  • ¡Qué descubrimiento! –me interrumpió un tipo con cara de demócrata- Si para ser millonarios se necesita un millón, para decir estupideces usted solo necesita una neurona.

Con semejante comentario, me tocó ser más específico.

  • En Estados Unidos, apenas cinco millones de personas poseen más de un millón de dólares. Como quien dice, las otras 305 millones necesitamos comprar este libro –agité mi ejemplar.

  • ¿Y esos millonarios sí se sienten ricos? –preguntó la gorda republicana.

  • No todos. En una encuesta realizada por la firma “Fidelity Investments”, los ricos respondieron que lo mínimo que hay que poseer para “sentirse rico” es $7.5 millones de verdes dólares.

Como todos en la fila quedaron sorprendidos, y abrieron sus ojos espantados como un par de huevos fritos, grité:

  • Si alguien en la fila tiene más de 7.5 millones, por favor cédanos el turno a los más necesitados.

Como nadie se movió, pregunté:

  • ¿Alguien pertenece al “club del 5%”?

Como todos permanecieron en silencio, incluido el caballero que me trató de estúpido, aclaré:

  • El 5% de los estadounidenses ricos, controla el 56% de toda la riqueza del país.

Esa noche disfruté mucho mi libro. Los consejos son prácticos y muy fáciles de seguir. La prueba es que cuando terminé la lectura, ya me había hecho rico varias veces.

Para hacer una síntesis de este best seller, “Hágase Rico en Cinco Minutos”, les comento el contenido de algunos capítulos:

  • Aprenda a rascarse la espalda. Instrucciones para que su pareja lo rasque “ahí en ese puntito”, más técnicas para rascarse en solitario.

  • Exploración del ombligo y explicación de por qué se llena de motas.

  • Cómo sobarse la pancita, cuando estás indigesto.

  • Técnicas para hurgarse las narices cuando te encuentras solo.

  • Y otros pícaros consejos para hacerse rico en apenas cinco minutos.

VERBATIM

“El que nace pobre y feo tiene grandes posibilidades de que al crecer se le desarrollen ambas condiciones”