Querer a los hijos es ayudarlos a crecer, enseñarles consecuencias y responsabilidades. Cuando se premia sin necesidad, cuando se niegan sus faltas o no se ponen límites ni consecuencias, los hijos se convierten en personas prepotentes, creen tener el derecho de hacer lo que quieren sin que nada les puede pasar.

¡Qué angustia tan grande sintieron los padres de Tomás cuando la policía tocó su puerta! No sabían que su hijo ,Tomás, de solo 15 años, hacía meses que se drogaba y andaba con malas amistades.

Su mamá siempre había creído que lo más importante para su hijo es que tuviera una buena autoestima. Por eso desde chico lo hizo sentir muy importante. Siempre buscaba algún motivo para elogiarlo y hacerlo sentirse bien, por ejemplo, si se sacaba una baja calificación en la escuela, su madre le echaba la culpa a la maestra. Aunque Tomás no tuviera logros reales y significativos debido a sus pocos esfuerzos, lo importante era evitar que el niño se sintiera mal. Por ello, Tomas nunca sentía mucha responsabilidad.

Cuando los padres lo confrontaron por drogarse, Tomás sacudió sus hombros. No entendía la seriedad de la situación. Sentía que podía hacer lo que quisiera, a él nada malo le podía suceder.

Tomás era un muchacho con un cuerpo muy chico y un espejo muy grande….

Viviendo con las

Consecuencias

Ingredientes:

• 1 manojo de realidad

• 1 taza de consecuencias

• 2 cucharadas grandes de arraigo

• 1 rebanada de respeto

• 2 tantos de responsabilidad

Condimentos:

Sinceridad, aceptación y obediencia

Precaución: es un grave error confundir el amor con la sobreprotección

Modo de preparación:

  1. Cada persona debe ser responsable de sus propias acciones. Los padres deben enseñarle a sus hijos el valor que tienen sus acciones. Cuando aprendemos a ser responsables disminuye la arrogancia y la falta de conciencia.
  2. Entre menos responsabilidad se da menos oportunidad de crecimiento se tiene. Cuando uno encuentra una razón o a alguien a quien culpar, deja de hacerse responsable de sus actos, con lo que justifica sus malas decisiones y su poco compromiso.
  3. Dar consecuencias es una manera de amar. El verdadero trabajo de los padres no radica en hacer que sus hijos se sientan bien, sino en enseñarles el camino de la integridad, la responsabilidad y proveerles las herramientas para que puedan tener una vida plena y con sentido.

“Vivir con consecuencias forma personas con responsabilidad y carácter” RPV

¡Ya tenemos las tarjetas, pídelas!

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