El moho es un microorganismo que se encuentra prácticamente en todas partes y que es importante aprender a controlar, ya que algunas de sus variedades son tóxicas y pueden causar problemas serios de salud.

La especialista en nutrición y asuntos de la familia de Extensión Cooperativa de la Universidad de California Concepción Mendoza dijo a Efe que el moho es un problema que se relaciona con la seguridad de alimentos, la salud y las alergias, y cuya prevención es sencilla si se siguen recomendaciones de higiene.

“Pese a que algunos mohos son parte natural de los alimentos, como en el caso de salami y algunos quesos duros, entre ellos el Roquefort, Gorgonzola y Stilton, debe prestársele mucha atención por su peligrosidad en otras comidas, particularmente en las carnes, yogur, queso crema, pan o productos horneados, crema de cacahuete, nueces y comidas preparadas, en los que los alimentos deben echarse a la basura”, dijo Mendoza.

En 1999 un estudio de la Clínica Mayo implicó al moho como la causa de casi todos los problemas crónicos de sinusitis que afligen a millones de estadounidenses, y estudios recientes han ligado el rápido crecimiento del moho al aumento de casos de asma durante los últimos 20 años.

“Los hongos al igual que las bacterias son organismos microscópicos que viven en las plantas y en los animales. Estos tienen unas esporas que son las que le dan el color característico al moho y le sirven para reproducirse y ser transportado ya sea por el aire, agua o a través de los insectos”, dijo Mendoza.

La especialista dijo que pese a que el Departamento de Agricultura (USDA) ha establecido estándares que determinan cuándo se pueden consumir los alimentos que tienen hongos o moho, eliminando más de una pulgada del moho para prevenir que haya contaminación, hay que tener cuidado con la contaminación cruzada.

“Por ejemplo el cuchillo que se utiliza para eliminar la fruta o queso podría seguir contaminando. Siempre es mejor desechar un alimento que correr el riesgo de enfermarse o que alguien de la familia se enferme”, recalcó.

Por lo general, dijo Mendoza, el hongo no puede verse a simple vista, y el momento en el que se hace visible los alimentos ya están contaminados.

Por ello dijo que es importante cuidar las condiciones de higiene e refrigeradores, esponjas utilizadas para lavar platos, y toallas en la cocina, ya que son los lugares preferidos por el moho para reproducirse.

“Ejemplos de moho son los puntos negros que a veces aparecen en el pan o el crecimiento blanco y peludo que brota en las gelatinas. Otros ejemplos de moho son las manchas negras que emergen en el plástico que sella las puertas del refrigerador o la humedad que emana del trapeador mojado”, indicó.

Según la especialista, una buena limpieza es esencial para evitar que el moho crezca, pero incluso los instrumentos de limpieza deben de ser manejados con cuidado pues éste aparece en cualquier lugar donde haya agua y humedad.

“Siempre que use una esponja o trapeador debe lavarlo y dejar que se seque bien después de utilizarlos”, enfatizó Mendoza.

La especialista explicó que a diferencia de las bacterias, que son más selectivas y crecen en alimentos ricos en proteína, el moho se anida en cualquier lado.

Entre los consejos que Mendoza ofreció para evitar los peligros del moho se encuentran limpiar el interior del refrigerador una vez al mes usando una cucharada de bicarbonato de soda disuelto en un litro de agua, para luego enjuagar con agua limpia y secar las superficies posteriormente.

En el caso del hongo visible que usualmente aparece como manchas negras en los empaques plásticos que sellan las puertas del refrigerador, la especialista recomendó utilizar tres cucharadas de blanqueador o cloro en un cuarto de agua.

En el caso de encontrarse con un alimento con hongos, “se debe aislar, lo más común es dentro de una bolsa de plástico, y tirarlo a la basura”, indicó.

En el supermercado, Mendoza dijo que es mejor no comprar frutas o verduras que estén magulladas, además de que se debe evitar oler los artículos con hongos pues eso puede causarle problemas respiratorios, y en la casa pidió utilizar las sobras de comidas lo más pronto posible, pues luego de tres o cuatro días el hongo puede comenzar a crecer.

Respecto al interior de los hogares, Mendoza dijo que el baño es un lugar clave porque suele tener mucha humedad, por lo que aconsejó ventilarlo bien y secar las paredes con un trapo limpio.

(EFE)

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