SAN DIEGO.- Todos sabemos que está entre las calles Palm y Coronado, y que es un sitio donde juegan los niños y jóvenes de la comunidad latina, y que es un parque administrado por el gobierno de la ciudad de San Diego.

La mayoría lo conocen simplemente como “el Campo del Ala”, y desde hace muchos años ha circulado una versión mítica entre familias latinas que usan sus instalaciones.

“Dicen que una vez cayó allí el ala de un avión y así se le quedó”, afirmó la señora Elvira González, una mujer hispana que suele acudir a caminar por el parque.

Pero ‘la versión’ de esta latina que coincide con la de otras personas, está muy lejos de la realidad.

Y la realidad está justo al pie del monumento al Ala, donde deja claro que ahí, en esa colina de Otay Mesa, el piloto-aviador John J. Montgomery realizó el primer vuelo controlado, el 28 de agosto de 1883.

Y sería 67 años después, en 1950, en que se levanta en ese sitio una ala plateada de 90 pies y que era parte de un avión empleado en la II Guerra Mundial, conocido como “Consolidated B-24 Liberator Bomber” y el cual fue dedicado a este sitio.

“He opened for all Mankid the Great Highway of the Sea” (El abrió para toda la Civilización la Carretera del Cielo”, se puede leer en una inscripción metálica referente a la hazaña lograda entonces por Montgomery, quien le encantaba volar en San Diego y Santa Clara, California.

En otra inscripción metálica aparecen los nombres de Mary C. Montgomery, James D. Montgomery, Jane E. Montgomery y Regina C. Montgomery, quien juntos con Luckie Waller donaron esta histórica pieza de la aviación mundial.

Luego sería la propia familia de Luckie Waller quien en una muestra de altruismo y amor a la población de San Diego, donaría una parcela de terreno donde ahora se encuentra el famoso parque y el cual sería nombrado entonces por su hijo con su actual nominación: Waller-Montgomery Park.

Roberto Barreto, un hombre que nació y se crió en esta área está convencido que el mito del ‘parque del ala’ no lo es más para él, pues personas que saben su verdadero origen se lo confirmaron, y sabe que a poca distancia del parque aún residen algunos sobrevivientes de la familia de Montgomery.

Eliud Campos, un entrenador quien tiene más de 12 años realizando esta labor, aceptó que desconocía el origen y dijo que esta investigación le motivaría a investigarlo para una mejor formación personal.