Horacio Rentería

Horacio.renteria@ellatino

CHULA VISTA.- Enrique May nació en un pequeño pueblito llamado Chocholá, localizado muy cerca de la ciudad de Mérida, Yucatán, México.

Aunque siempre fue un niño con habilidades creativas e iluminado por los sueños y la fantasía que hace grandes a los hombres, en su familia no había mayor interés por la Navidad.

Literalmente se podría decir, de acuerdo a lo que nos indica en entrevista con El Latino, él podría representar el papel del niño que ama esta época frente ‘al Grinch’ que odiaba la Navidad.

Por eso, indicó, desde que tenía 12 años de edad –y sin influirse por la idea que los demás tuvieran acerca de esta fecha- , buscó exhibir modestos nacimientos y decorar arbolitos navideños

Hoy, hace 15 años que Enrique y su esposa Antonia, han montado un Nacimiento y decorado con luces y motivos propios de la época.

¿El motivo?, le preguntamos y la respuesta de Enrique no se hizo esperar: “yo quiero transmitir a los demás esa alegría que yo no tuve entonces y que deseo compartir; poco a poco voy completando las lucecitas”.

Y este mensaje de amor y solidaridad con los demás parece muy bien aprendido por sus hijos, que dijo, cada año le recuerdan que tiene que poner el Nacimiento y los detalles navideños, porque han adquirido esa tradición.

Al anochecer tuvimos la oportunidad de acudir al domicilio del familia May en la calle Otis de Chula Vista, y estar frente al Nacimiento que don Enrique que luce simplemente espectacular.

A simple vista se observa que todos los elementos del Nacimiento reflejan un claro concepto de cómo se vive y se siente esta tradición entre los miembros de la comunidad latina.

Para Antonia no cabe duda alguna que el mérito para poner cada año –y desde hace década y media- el Nacimiento navideño corresponde a su esposo Enrique, un hombre de gran corazón, que se negó a asumir el papel del ‘Grinch’ para regalar –aunque sea un momento- de paz y amor por los demás, reflejado en su obra.