Nueva York, 11 ene (EFE).- El boxeador argentino Sergio «Maravilla» Martínez aseguró hoy que la raíz de la violencia doméstica es que la sociedad no se ha educado lo suficiente sobre el tema y exhortó a otros deportistas a que se unan a la lucha contra ese problema que afecta a muchas comunidades hispanas en EE.UU.

«Tenemos una sociedad que está mal educada y hay que hacer una reeducación de base, de principios», declaró Martínez a Efe tras reunirse con varias organizaciones que combaten la violencia doméstica en Nueva York.

El púgil de 36 años, que ha sido campeón de la Organización Mundial de Boxeo (OMB) y el Consejo Mundial de Boxeo (CMB), opinó que el «problema es muy profundo, muy delicado, va mas allá del daño que pueda hacer una simple copa o muchas copas juntas».

«Maravilla» Martínez reiteró que el problema comienza en muchas ocasiones en casa por la educación que cada niño recibe de sus padres.

«Luego el proceso sigue con los chicos que abusan de otros chicos en la escuela, que es probable que de grandes cometan el mismo error con la violencia con sus esposas o las mujeres en general», subrayó el púgil.

El considerado tercer mejor boxeador libra por libra del mundo participó hoy en una reunión con varios colectivos defensores de los derechos de la mujer en Nueva York, convocado por la concejal del condado de Queens, Julisa Ferreras.

Ferreras indicó a Efe que contar con el respaldo de Martínez «no tiene precio» porque el púgil «no sólo ha puesto su nombre sino también su humanidad» para hacer llegar el mensaje en contra del machismo a la comunidad hispana, que le reconoce mejor que a un jugador de fútbol americano.

«Siempre pensamos que la violencia doméstica es un problema de la mujer», pero «si no pensamos también en el hombre que la está golpeando, en verdad no estamos solucionando este cáncer que tenemos en nuestra sociedad», dijo la concejal neoyorquina de origen dominicano, que apostó por un plan de cuatro puntos para combatir la violencia doméstica.

Esta iniciativa incluye llevar información no convencional a las comunidades, trabajar con dentistas y ginecólogos, colaborar con el precinto de la policía para que los inmigrantes sepan que pueden pedir auxilio independientemente de su estatus legal, y vincular a la lucha contra la violencia doméstica a pequeños negocios como salones de belleza para que denuncien casos de maltrato. EFE

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