(Artículo inspirado en el libro:

‘El Encanto de la Vida Simple’

de Sarah Ban Brethnach)

Es sencillo, una pequeña parte de este interesante libro donde nos habla sobre el manejo que hacemos de nuestras finanzas personales. Creo que es muy revelador y te puede dar una luz de cómo puedes hacerlo mejor para vivir más relajado y mejor. El artículo comienza aquí: “No sé lo que siente una al ser millonaria, pero sé que haría papel maravillosamente”: Dorothy Parker.

Todos lo haríamos maravillosamente. Sabemos que el dinero no proporciona felicidad, pero también sabemos dónde comprar. El problema para muchos de nosotros es que a menudo nos comportamos como si fuéramos millonarios. Comportarse “Como si”, es un instrumento psicológico muy potente que nos ayuda a realizar unos cambios positivos en nuestra vida. Comportándonos como si nos sintiéramos seguros de nosotros mismos hace que adquiramos de inmediato mayor aplomo.

Comportándonos como si no tomáramos drogas ni abusáramos del alcohol nos mantiene sobrios. Comportándonos como si nos sintiéramos serenos hace que experimentemos más momentos de calma en nuestra vida cotidiana. Comportarse “Como si”, puede mejorar enormemente la calidad de nuestra vida, con una salvedad: gastar dinero. No puedes comportarte como si dispusieras de todo el dinero del mundo si no es cierto. No puedes gastar dinero como si el mañana no existiera si no puedes cubrir un cheque, pagar la factura de la tarjeta de crédito mensualmente o cubrir tus gastos mínimos.

En lo tocante a pagar por los caprichos que te has concedido, mañana siempre llega en un sobre blando al final de mes.Yo me crié en una familia de derrochadores. Mi marido se crió en una familia de ahorradores. Cuando nos casamos nos convertimos en el ying y el yang en cuanto a enfocar el tema del dinero. Ahora, al cabo de dieciséis años, uno de nosotros ha alcanzado ese espacio de armonía que Aristóteles denominaba “el termino medio” y Buda “la vía intermedia”, el otro sigue ahorrando.Tomar la vía intermedia respecto al dinero, el encanto de la vida simple, significa tomar lo mejor de ambos extremos: el derroche y el ascetismo.

El derroche ofrece gratificación y la sensación de abundancia. El ascetismo aporta sencillez y una sensación de seguridad. El encanto de la vida simple lo ofrece todo.Uno de los regalos más valiosos que me ha hecho mi marido es la capacidad de pensar antes de gastar. Así es como funcionan los ahorradores. Los ahorradores no se drogan yendo de compras. Los ahorradores no compran para sentirse mejor. Los ahorradores son capaces de visitar rebajas y marcharse sin haber comprado nada.

En caso de tener que gastar dinero, los ahorradores se preguntan: ¿Deseo esto realmente? ¿Lo necesito? ¿Puedo prescindir de ellos? ¿Dónde puedo comprarlo por cincuenta centavos menos? Al igual que las personas normalmente delgadas que no comen si no tienen hambre, los ahorradores no gastan a menos que se vean obligados. Y jamás despilfarran el dinero. Ahorran para el día de mañana, lo cual les proporciona una gran seguridad.Sería interesante comprobar cuánto dinero has gastado en tu vida. Trata de recordar todos los trabajos que has desempeñado y calcula tus ingresos. Si eres un ama de casa y el que trabaja es tu marido, calcula su sueldo.

Te asombrará comprobar la cantidad de dinero que ha pasado por tus manos. Quizás incluso varios millones de dólares. Ese dato no sorprende a Joe Domínguez y a Vicky Robin, autores de “Your Money or your life”, una guía para alcanzar la independencia económica transformando tu relación con el dinero. “El dinero es el objeto por el que canjeamos nuestra energía vital. Nuestra energía vital es el plazo de tiempo de que disponemos aquí en la tierra, el plazo que nos ha sido asignado… Es un plazo limitado e irrecuperable… la forma en que lo utilicemos expresa el significado y propósito de nuestro tiempo en la tierra”

Aunque parezca increíble, esa acertada definición del dinero puede alterar la experiencia de compras. ¿Crees realmente que esa blusa de noventa dólares vale seis horas de tu vida?Esta semana, haz una lista de todos tus gastos, ya sean importantes o insignificantes, periódicos o extraordinarios, por servicios prestados o compras, y si los has pagado con dinero, un cheque o una tarjeta de crédito. Utiliza una pequeña agenda, que puedes llevar en el bolso, para anotar en ella todo lo que gastas y comprobar dónde se va el dinero.

Al final de la semana, anota en un papel la lista de tus gastos bajo los siguientes epígrafes: Necesidades, Comodidades, Deseos, Caprichos, despilfarros, Locuras. ¿Cuánta energía vital has gastado? ¿Merecía la pena? ¿Qué gastos te hacen suspirar? ¿Es un suspiro de satisfacción o de tristeza?Ahora observa los gastos que te hacen sentirte incómodo. ¿Crees que pudiste haber renunciado a alguno sin experimentar una gran frustración? Multiplica esa cantidad por cincuenta y dos.Apuesto a que la cifra total asciende a una bonita suma de dinero que pudiste haber ahorrado para emplearlo en algo más importante y que te hubiera proporcionado una mayor satisfacción, o meterlo en una libreta de ahorros. Y probablemente no te habría costado ningún esfuerzo.

Otras sugerencias para cambiar tus malos hábitos en materia de dinero: dejar tus tarjetas de crédito y tu chequera en casa y comprar sólo con efectivo; pedir ayuda a una amigo(a) que también desea controlar sus gastos y actuar como si cada uno fuera la conciencia del otro; y no ocultar lo que compras. Cuando entras en casa sosteniendo las bolsas de tus compras a plena luz del día en lugar de ocultarlas en el maletero del coche hasta que anochezca, te darás cuenta de que has penetrado en la zona de la moderación.

Aprende más sobre tu dinero…Hoy, hazte el propósito de explorar suavemente tus gastos de energía vital. No te culpes por haber cometido torpezas. Trata de corregirte. Buena parte de nuestros problemas de dinero no se deben a unos impulsos incontrolables, sino a unos esquemas que no nos hemos molestado en analizar.

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