Es la máxima medallista de la historia y muy pocos la recuerdan. Larysa Latynina presume que puede caminar por las calles de Nueva York sin que nadie la reconozca. La ortografía de su nombre es tan desconocida como sus grandes hazañas.

Nació en Ucrania en 1934 y representó al equipo soviético de gimnasia, desde 1956 hasta 1964, juegos suficientes para convertirse en la máxima ganadora de medallas: Obtuvo 18 medallas, nueve de ellas de oro, cinco de plata y cuatro de bronce.

A los Juegos de Melbourne 1956, Larysa llegó con 21 años, buena edad para la gimnasia de aquel tiempo, mucho más artística que atlética. Su principal competidora era la húngara Agnes Keleti, una húngara de 35 años. Larysa la derrotó en el All-Around con una excelente ejecución en los ejercicios de piso. En esos juegos ganó otra medalla de oro, dos de plata y dos de bronce. Seis en total.

Cuatro años después se presentó en Roma, donde ganó tres oros, dos platas y un bronce. El último esfuerzo lo dio en Tokio 64 y fue el mejor: cuatro oros, una plata y un bronce.

Tres de sus nueve oros los obtuvo en la disciplina de equipos al lado del dominador equipo soviético. Su otra gran prueba fueron los ejercicios de piso donde ganó tres oros más y dos veces el All Around. Su leyenda perduró 48 años. Hoy Michael Phelps le arrebató ser el máximo medallista de la historia. Y tal vez a Latynina la reconozcan menos en la calle.

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