Washington.- Una coalición formada por las ocho mayores organizaciones hispanas está llevando a cabo una intensa campaña para alentar a los hispanos a ejercer su derecho al voto y evitar así que «otros» tomen decisiones por ellos.

La participación electoral entre la comunidad hispana es una de las más bajas del país, aunque debido a su distribución geográfica, los latinos pueden contribuir decisivamente a que muchos de los llamados estados bisagra se decanten por una u otra opción y aupen al próximo presidente del país.

«En muchos casos, los hispanos no son conscientes del enorme poder que tienen, pese a que éste debería ser un motivo de orgullo para ellos», aseguró en una entrevista con Efe el portavoz de la coalición Mesa Hispana Nacional de Encuentro Cívico, Javier Sierra.

El próximo 6 de noviembre, según Sierra, lo que está en juego es el «futuro» de la comunidad latina, ya que durante los siguientes cuatro años deberán abordarse desde Washington cuestiones como la cantidad y calidad de los empleos, la reforma migratoria, el acceso a los servicios sanitarios y el futuro energético del país.

«Si no salimos a votar, otros tomarán esas decisiones, y con nosotros no van a contar», sentenció el activista, para quien, además, no acudir a las urnas supondría un «desprecio» al trabajo de mucha gente durante décadas y décadas para que la comunidad hispana pudiese llegar a «esta posición de poder».

El Fondo Educacional NALEO estima que unos 12,2 millones de hispanos acudirán a votar el próximo 6 de noviembre, un 26 por ciento más que en 2008, lo que rompería todos los récords de participación hispana en unas elecciones presidenciales.

En los comicios del año 2000, la victoria de George W. Bush se debió, entre otras causas, al gran apoyo hispano que recaudó en estados como Florida y Texas, mientras que en 2008, el actual presidente, Barack Obama, basó parte de su victoria en el apoyo del voto hispano en los decisivos estados de Nuevo México, Colorado y Florida.

Sin embargo, un informe publicado a finales del pasado mes de septiembre por el grupo cívico «Advancement Project» alertó de la posibilidad de que las barreras legales existentes en 23 estados privasen de su derecho al voto a más de diez millones de latinos, al exigírseles mayores requisitos para la verificación de la identidad y la ciudadanía.

«Nos estamos enfrentando a una de las peores campañas de supresión del voto en EE.UU., y esta vez es legal», se lamentó Sierra, quien explicó que se trata, en la mayoría de casos, de medidas indirectas fijadas «deliberadamente para dificultar el voto».

«La comunidad hispana es el grupo de EE.UU. que más dificultades tiene a la hora de conseguir un carné de conducir, por lo que si se le exige al electorado que lo muestre en el momento de emitir su voto -como hacen algunos estados-, esto daña especialmente a los latinos», aseguró el activista.

Otro de los motivos que dificultan el acceso al voto a la población hispana es el incremento de las barreras a la hora de registrarse como votante -un paso previo imprescindible para poder acudir a las urnas- o la reducción del voto por anticipado o del voto en ausencia.

Para obtener información sobre dónde y cuándo votar, se ha abierto una línea gratuita y bilingüe dirigida a la población hispana, con el número 1-888-ve-y-vota ( 1-888-839-8682). EFE