Esta intervención quirúrgica consiste en la extirpación de los senos y está indicada para mujeres portadoras de una mutación genética que implica un riesgo muy elevado de padecer cáncer de mama.

La mastectomía o extirpación quirúrgica de la mama se emplea habitualmente para tratar enfermedades del tejido mamario, como el cáncer de mama. La Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) explica que existen cuatro tipos de mastectomía.

En la mastectomía subcutánea se extirpa la glándula mamaria, pero se deja el pezón y la areola, mientras que en la mastectomía simple se extirpa toda la glándula mamaria, a excepción de los ganglios linfáticos axilares, que se encuentran debajo del brazo.

Por su parte, la mastectomía radical es la extirpación de la mama, de los músculos pectorales y de los ganglios linfáticos axilares. “Esta cirugía se consideró durante muchos años como el estándar para mujeres con cáncer de mama, pero en la actualidad se utiliza en muy pocas ocasiones”, aclaran los especialistas de la SEOM.

Asimismo, la mastectomía radical modificada consiste en la extirpación de toda la mama y de la mayoría de los ganglios linfáticos axilares, pero conservando los músculos pectorales. “Hoy en día es la técnica más empleada”, añaden.

No obstante, las mamas también pueden ser extirpadas de manera preventiva, sin que exista una enfermedad. Esto se conoce como mastectomía profiláctica. En este sentido, Carmen Guillén, coordinadora de la Sección de Cáncer Hereditario y Consejo Genético de SEOM, señala que la mastectomía profiláctica “está indicada en mujeres portadoras de una mutación que implica un riesgo mucho más alto que el de la población general”.

“El síndrome de mama y ovario hereditario está causado por mutaciones en los genes BRCA1 y BRCA2. Son mutaciones que afectan a todas las células del organismo y también a los gametos, Óvulos o espermatozoides, por lo que pueden pasar a la descendencia”, afirma GuillÈn, responsable también de la Unidad de Consejo Genético del Hospital Ramón y Cajal de Madrid.

Las familias en las que se dan estas mutaciones, por lo general, tienen más carga de cáncer de ovario o de mama y, a veces, aunque es menos frecuente, de otros cánceres. Sin embargo, la doctora indica que no es necesario que haya una carga familiar de cáncer muy grande para sospechar esta condición.

La especialista considera que una persona debe ser remitida a una unidad especializada cuando haya un caso de cáncer de mama en su familia que ha sido diagnosticado a una edad temprana, es decir, con treinta años o menos.

Asimismo, una mujer con cáncer de mama bilateral (en ambas mamas) tendría que ser enviada a una unidad especializada, si uno de los dos cánceres se le ha diagnosticado con menos de cincuenta años, o bien si la misma persona tiene cáncer de mama y cáncer de ovario.

Otra situación a estudiar es cuando hay dos familiares directos con cáncer de mama diagnosticado con cincuenta años o menos, si se tienen dos familiares directos uno con cáncer de mama y otro con cáncer de ovario, por ejemplo dos hermanas o una madre y una hermana.

“También estaría indicado remitir a una persona a una unidad especializada cuando en su familia hay un hombre con cáncer de mama y una mujer con la misma enfermedad y también cuando en la misma familia haya más de tres casos de cánceres de mama o de ovario”, detalla la doctora Guillén.

“Es muy importante estar atento y valorar si a una paciente el cáncer de mama puede no haberle venido por casualidad sino que esté dentro del contexto de un síndrome hereditario de cáncer” afirma.

En este sentido, la especialista considera fundamental detectar si hay una alteración genética para que tanto la paciente como sus familiares lleven un seguimiento y un tratamiento adecuados.

A estas personas, cuyas posibilidades de desarrollar un cáncer de mama son mucho más altas que las de la población general, se les ofrece un seguimiento para procurar una detección precoz, es decir, para tratar de detectar a tiempo cualquier lesión que aparezca.

EL 90% DE LOS Cánceres NO SON HEREDITARIOS.

Pero para intentar reducir el riesgo, la alternativa es la cirugía profiláctica, aclara GuillÈn.

“En las familias que tienen una mutación de este tipo, el riesgo de desarrollar cáncer es muy elevado. Se cree que algunos factores genéticos y ambientales pueden modificar en cierto modo ese riesgo, pero la predisposición que causa la alteración genética puede ser tan alta que, independientemente de los hábitos de vida que tenga esa persona, podría llegar a desarrollar un cáncer”, matiza.

No obstante, la doctora afirma que el 90% de los cánceres no son hereditarios y comenta que la mayoría de las mujeres que acuden a una consulta de oncología debido a un cáncer de mama no tiene estas mutaciones.

Así, entre la población general, los factores ambientales tienen un papel muy destacado. De este modo, la doctora destaca: “se sabe que hay más riesgo entre las mujeres obesas y entre aquellas que tienen una vida sedentaria”. Además, indica que los hábitos nutricionales también podrían influir.

“Es importante que el principal mensaje para toda la población sea que la mayoría de los cánceres no son hereditarios y que los hábitos de vida son muy importantes en la mayoría de los casos, más que otros factores”, concluye la especialista.

EFE

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