Ahora que los niños se encuentran en la escuela y actividades diarias, el temor a los piojos se reaviva. Pero no debemos perder los nervios por estos pequeños parásitos ya que, siguiendo algunas recomendaciones, se puede prevenir su aparición y, llegado el caso, eliminarlos.

Son marrones, de unos dos o tres milímetros de largo y traen de cabeza a los padres de los niños en edad escolar. De hecho, los piojos afectan principalmente a los colectivos infantiles, independientemente del nivel sociocultural, se transmiten por contacto directo y son altamente contagiosos.

Según explica la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), estos insectos viven aproximadamente treinta días en el huésped. Dicha entidad precisa que una hembra adulta puede poner hasta trescientos huevos o liendres, a razón de diez por día.

“Estos huevos son pequeñas motas blanquecinas que miden menos de un milímetro y que están unidas firmemente a la base del cabello a través de una sustancia tipo cemento”, señala.

Los huevos se abren en siete o diez días y dejan salir unas larvas inmaduras que, al cabo de entre otros siete y doce días, se transforman en piojos adultos y vuelven a repetir el mismo ciclo, expresan los especialistas de la AEDV.

Los piojos son insectos hematófagos, es decir, se alimentan de sangre. Así, una vez fuera de la cabeza del huésped, solo logran sobrevivir durante un tiempo limitado. “Se dice que en torno a un día, pero hay casos descritos de hasta cuatro o cinco días de supervivencia”, afirma Ricardo Suárez, jefe del Servicio de Dermatología del Hospital Gregorio Marión de Madrid.

El dermatólogo subraya que en un ambiente húmedo, los piojos podrían vivir hasta cuatro días fuera de la cabeza.

Estos insectos pueden desprenderse y acabar en los reposacabezas del coche, en la tapicería del sofá, en la almohada o en los cepillos y peines para el pelo.

En este sentido, la AEDV indica que para eliminar los piojos, los peines y adornos del pelo pueden sumergirse en una loción insecticida y las toallas y ropa de cama lavarse con agua caliente pues, según describe, tanto las liendres como los piojos adultos mueren después de pasar cinco minutos a una temperatura superior a 50 grados centígrados.

De una cabeza a otra

“Los piojos no vuelan”, aclara el doctor Suárez. El dermatólogo describe que los piojos pasan andando de una cabeza a otra y, por lo tanto, la manera de contagio más habitual es el contacto del pelo de una persona con el de otra o bien del pelo con el peine de la persona infestada.

“A veces se sueltan y caen de un niño alto a un niño bajo, pero no vuelan”, matiza. No obstante, utilizar un champú antipiojos como medida preventiva es un error.

En el champú “el producto está a baja concentración, de modo que no mata al piojo si lo hay, pero crea resistencias si lo hubiera”, subraya.

Así, el dermatólogo destaca que sólo hay que aplicar el tratamiento cuando el niño tiene piojos pero nunca de manera preventiva.

En este sentido, José Carlos Moreno, presidente de la AEDV, sostiene que la resistencia de los parásitos cutáneos, sobre todo de los piojos, a los insecticidas es “una realidad preocupante” que esta ligada al uso indiscriminado de estos productos.

Para evitar que los parásitos se hagan resistentes a los insecticidas, el experto hace hincapié en la necesidad de concienciar a familiares y sanitarios “sobre lo inadecuado que resulta realizar un uso indiscriminado de los antiparasitarios, muchas veces con la intención de realizar una falsa profilaxis”.

En cambio, entre las medidas más recomendadas por los dermatólogos para realizar una prevención eficaz está la vigilancia.

“Observa con detenimiento al niño y a su entorno. Si empieza a rascarse con frecuencia, se le ve con el pelo muy revuelto o dice que le pica la cabeza, hay que examinarle de inmediato”, refleja la AEDV.

Cuidado con el pelo muy largo

Esta organización también aconseja que las niñas lleven el pelo recogido. “Hay que tener en cuenta que cuanto más corto se lleve el pelo, menores son las posibilidades de contagio, por lo que las infestaciones son más comunes en las niñas. Así, conviene recoger el pelo largo para evitar que la melena suelta llegue a rozar con el pelo de otros niños”, señala.

Otra de sus recomendaciones consiste en aplicar suavizante o acondicionador después de lavarle la cabeza al niño y utilizar colonia infantil o gomina al peinarle, ya que de esta manera a los piojos les resulta más difícil adherirse al pelo.

Pero si, a pesar de las medidas preventivas, los piojos han aparecido, es hora de ponerse manos a la obra con el tratamiento. Llegados a este punto, disponemos de diferentes opciones, ya que en el mercado hay distintos tipos de lociones, geles y cremas.

Según explica el doctor Suárez, los prospectos de este tipo de productos suelen indicar que se aplique el tratamiento, se deje durante diez minutos y se repita la operación después de una semana. No obstante, el especialista señala que este procedimiento ocasiona que el tratamiento fracase en un buen número de ocasiones.

Si esto ocurre, Suárez aconseja subir la dosis de aplicación, es decir, “en vez de poner el producto durante los diez minutos que dice el prospecto, dejarlo ocho horas por la noche, incluso dos noches, y luego repetir a la semana. Esto suele ser suficiente para matar a los piojos poco resistentes”, detalla.

Respecto a los remedios caseros, el dermatólogo precisa que enjuagar el pelo con vinagre y agua sirve para desprender las liendres, aunque no mata a los piojos. A continuación hay que peinar el pelo con una liendrera, un peine que tiene muy poca separación entre las pías. “Pasándolo muchas veces por el pelo se acaba por eliminarlos, pero se requiere una paciencia infinita”, apunta.

Asimismo, la AEDV señala que algunos remedios caseros son eficaces pero recomienda utilizarlos como complemento a los tratamientos farmacéuticos.