Los cambios en la vida de nosotros los seres humanos son espacios que se nos regalan para reinventarnos. Respirar, soltar, fluir y resolver son las bases para hacer de ellos galas de nuestras vidas. Cambiar es una tarea individual que solamente logramos cuando tomamos la decisión por nosotros mismos. Ninguna persona cambia porque otro le sugiera o le diga que cambie. Nos reinventamos cada vez que nos demos cuenta que la vida tal y como la estamos viviendo no es el terreno fértil para alcanzar nuestro propósito y misión en la vida.

Los Cambios ameritan tomar decisiones y es allí donde la respiración juega su papel. Cuando respiramos nos oxigenamos y nuevos pensamiento en armonía llegan a nosotros. Y al llegar los nuevos pensamientos la misma respiración nos invita a soltar para darle cabida a lo nuevo. En este instante mágico fluyen en nuestro interior esas ideas claras que servirán de brújula para ir hacia el cambio en nuestras vidas. Y las resoluciones como notas musicales acompasan nuestro andar en el sendero de los cambios.

Todo lo anterior solo es posible cuando aceptamos que los cambios comienzan por nosotros como seres individuales. Que el crecimiento ahora no es grupal. Que se inicia en cada ser humano y necesariamente es importante involucrarse en el proceso dirigiendo la atención hacia el interior y apartándonos de lo que está afuera para evitar distracciones que inviten a dejar de vivir la aventura maravillosa que significa reinventarse.

Cuando alguien nos sugiere un cambio es importante someter la sugerencia a nuestros reales propósitos. De esta manera no tendremos la oportunidad de culpabilizar a nadie de nuestros procesos. Los cambios nos servirán para comenzar lo nuevo, recordando que en la semilla de lo nuevo está presente la semilla de lo viejo.

Los veo en la próxima entrega.