Vivimos aplastados por miles de leyes que nos ordenan hasta en qué posición roncamos.

De entrada, la Ley de Gravedad es de obligatorio cumplimiento. Si no obedeciéramos esa ley todos andaríamos allá arriba, perdidos entre las nubes, flotando en el espacio.

La mayoría de las leyes son hechas por unos tipos que apodamos “políticos”. Cuando una minoría resuelve elegirlos como legisladores, ellos se dedican a inventar leyes para volverle la vida miserable, a la mayoría que no votó por ellos.

¿A quién se le ocurre salir a pasear con un león? Pues en Baltimore, Maryland, una ordenanza dispone que llevar un león al cine es un delito criminal.

Se sobreentiende que en un cementerio todas las personas -a excepción del sepulturero- están muertas. ¿A quién se le ocurre ir de cacería a ese lugar? Pues en Deming, New México, una ordenanza prohíbe ir de cacería al cementerio de Mountain View. No se aclara si dicha prohibición incluye a los “caza fantasmas”.

Otras leyes no ocultan su intención de mortificar a los simpáticos republicanos. Conozco algunas leyes que en Estados Unidos “limitan el libre ejercicio de la personalidad” a los elefantes.

Una disposición legal en Florida ordena que si un elefante se amarra a un parquímetro, el paquidermo debe pagar la misma tarifa que la ley estipula para cualquier vehículo con motor. (¿Y si uno amarra un burro?)

En San Francisco California, son más exigentes. Está prohibido que un elefante pasee por Market Street, a no ser que vaya amarrado con una correa.

Y en la ciudad de Natchez, Missouri, la Ley es muy clara, se prohíbe darle de beber a los elefantes cerveza, o cualquier otra substancia que los intoxique.

Claro que otras leyes -que pudieran sonar “abusivas”- realmente contribuyen a que los ciudadanos disfrutemos mejor del paisaje.

En Oxford, Ohio, es ilegal que una mujer aparezca en público sin afeitarse. Esta ordenanza de embellecimiento urbano incluye rasurarse los pelos que a ellas les brotan silvestres sobre el labio superior, en las axilas y a lo largo de las piernas.

En Carrizozo, New México, una medida sanitaria similar, también prohíbe a las damas aparecer en público sin depilarse.

Otras leyes velan por mantener buenas relaciones entre nosotros los humanos y las pacientes vacas.

En Texas es prohibido ordeñar una vaca que no te pertenece (así la risueña vaca te lo pida). Y en Blythe, Texas, la Ley no te permite usar botas de cowboy si no le demuestras a la policía que eres el propietario de por lo menos dos vacas.

Claro que antes de castigar al infractor, la Ley debe ser interpretada por un juez.

Este caso sucedió en Montpelier, Vermont, cuando 42 ciclistas encuerados pedalearon por la ciudad. Según la policía, ellos violaron la ordenanza que considera un crimen empelotarse en público.

Los ciclistas demostraron dos hechos. Primero: en Vermont no está prohibida la desnudez. Segundo: si bien reconocen que despojarse de la ropa -en público- es un crimen, ellos se desnudaron en privado… antes de treparse a la bicicleta.

(fin)

VERBATIM

“La Ley no debe condenar a los nudistas… ellos nacieron así”

Por: © 2014 Armando Caicedo

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