MÉXICO.- Palomas blancas sobrevolaron el Estadio Azteca de Ciudad de México, el domingo 30 de noviembre, para despedir al comediante Roberto Gómez Bolaños, Chespirito, en un sentido homenaje en que se le dijo hasta siempre y gracias por crear inmortales personajes como el Chavo del 8 y el Chapulín colorado.

Decenas de pequeños chavitos del 8, chapulines colorados y la esposa del actor, Florinda Meza, quien personificó a Doña Florinda en El Chavo del 8 y a La Chimoltrufia en el programa Los Caquitos, fueron los encargados de liberar de cajas blancas a las palomas, que dieron vueltas por todo el Coloso de Santa Úrsula, como se conoce al estadio, tras una ceremonia religiosa.

“Se ve, se siente, el Chavo está presente”, le gritaron los admiradores al comediante, fallecido a los 85 años el 28 de noviembre en Cancún, donde pasó sus últimos años de vida aquejado por deficiencias respiratorias y de la presión.

Mariachis, cánticos de sus seguidores, flores blancas y aplausos también fueron una constante a lo largo del homenaje, en que los asistentes no llenaron ni la mitad del Estadio Azteca, con capacidad para 100 mil personas.

“Ay, ay, ay, ay canta y no llores, porque cantando se alegran, cielito lindo, los corazones”, entonaron los seguidores del actor.

Los pequeños que personificaron a los emblemáticos personajes de Chespirito también le cantaron una canción inédita en la que le llamaron “genio, maestro y amigo”.

Y es que, “sin querer queriendo”, Chespirito les sacó más de una lágrima a sus seguidores en el homenaje en el Azteca.

“Sentí bien feo, mucha tristeza cuando se murió”, dijo a Efe entre lágrimas la abuela Natalia Isidra, quien fue una de las miles de mexicanas que fueron a despedir al comediante.

Vestida con una capa roja y un gorro alusivo al Chapulín, la mujer dijo que acudió a la cita a dejarle su cariño y flores a Gómez Bolaños, como lo pidió la convocatoria de la cadena Televisa.

“Vinimos tres generaciones; yo, mi hija y mi nieto, porque todos crecimos viendo sus programas”, contó la abuela.

La comunidad venezolana residente en México también estuvo presente en la despedida al padre de personajes como la Chilindrina, el Profesor Jirafales, el Chómpiras, Jaimito el Cartero y el Doctor Chapatín.

“Asistí al homenaje porque desde niña viéndolo y que tus hijos aún vean el Chavo es como una cadena que no se rompe y no se romperá nunca porque va a quedar presente para toda la vida”, afirmó la venezolana Alesbeth Reyes, quien llegó al Azteca con su hija vestida del personaje Popis, de el Chavo del 8.

“Qué bonita vecindad, es la vecindad del Chavo. No valdrá medio centavo, pero es linda de verdad”, se cantó en la despedida, en la que también se vieron ondear algunas banderas de Brasil y Chile.

El Estadio Azteca fue el escenario elegido para dar el último adiós al más célebre aficionado del Club América, que vistió de gala su casa para homenajear al creador de El Chanfle, película en la que Chespirito dejó plasmada su pasión por el equipo y el fútbol.

El barril y las efigies del Chavo y el Chapulín acompañaron a Chespirito en el cortejo fúnebre, en el que el ataúd fue exhibido a lo largo del recorrido en una urna de cristal.

El comediante fue inhumado el lunes 1 de diciembre en el Panteón Francés de La Piedad de la capital mexicana, en un funeral íntimo con sus familiares y amigos.

EFE

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