CUERNAVACA, MORELOS.- Nació en Huatabampo, Sonora, el 7 de enero de 1922, siendo hijo de Ricardo Almada y de Elodia Otero.

Mario Almada Otero falleció la tarde del martes a los 94 años y junto a su hermano, Fernando Almada, representaron un lugar destacado dentro de la época de oro del cine mexicano.

El actor sonorense participó en 500 películas tras una época gloriosa de más de 7 décadas en la industria del celuloide.

Su primer filme fue Madre Querida, rodada en 1935, habiendo logrado tal éxito que obtuvo en un mismo año (1968) dos Diosas de Plata, por la cinta “Todo por Nada” como Revelación del Año y “El Tunco Maclovio”, como Mejor Actor Protagónico, al lado del gran Julio Alemán, otro gran actor ya fallecido.

Aunque los Westerns no fueron su única especialidad, debido a que Mario mostraba solvencia para casi cualquier género fílmico en el que fuera llamado, películas como “los Doce Malditos” (1972), “Aquellos Años” (1972) y “La Banda del Carro Rojo” (1976), prácticamente lo inmortalizaron en la pantalla y se ganó el afecto y la simpatía de los hispanos que residen en Estados Unidos.

Luego de haber demostrado su capacidad histriónica (habilidad para la actuación) cumpliendo de manera excelente su papel en “La Isla de los Hombres Solos” (1976), su inmejorable actuación en “La Viuda Negra” (1984) le valdría ser premiado con un Ariel como Mejor Actor. Además de esta última cinta participó con el director Arturo Ripstein en Los Indomables y La Tigresa.

Le sobreviven al actor que cumplió el rol de justiciero, sus hijos Mario Jr., Marcos, Patricia y Leticia Almada