LA JOLLA, CALIFORNIA.- Una expedición dirigida por el El Instituto Scripps de la Escuela de Oceanografía en UC San Diego (UCSD), hizo un descubrimiento realmente notable.

Y es que el grupo de expedicionarios localizó un bombardero de la Segunda Guerra en la Costa de Papua Nueva Guinea y examinó otra en el fondo de un puerto,

se anunció este miércoles 24 de mayo.

El Proyecto “Recuperación” – dirigido por el Observador Costero de Scripps, y apoyados con la aportación de los investigadores Eric Terrill, Mark Moline de la Universidad de Delaware y Brent Scannon de Proyecto BentProp – se inició en febrero de este año.

‘Mapean’ fondo marino

Su propósito es “mapear el fondo marino” en busca de un barco bombardero que naufragó y desapareció en abril de 1942.

El bombardero conocido como B-25 bimotor que se encontraba en naufragio estaba en el puerto de Madang. El B-25 Tipo de avión fue hecho famoso por el «Doolittle Raid» contra los japoneses.

Después del ataque a Pearl Harbor, el 7 de diciembre de 1941, Roosevelt impulsó la idea de darle a Japón un golpe aunque fuera pequeño como una forma de hacer sentir al enemigo que ya no estaba seguro en su casa.

La primera incursión

de EU en la Guerra

La Operación Doolittle fue la primera incursión aérea estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial realizada en abril de 1942, sobre territorio japonés. En la historia universal a esta operación se le conoce también como el raid de Doolittle, la incursion del Doolittle o el raid sobre Tokio.

El general Arnold seleccionó al teniente coronel James H. Doolittle como el director de la operación. Doolittle era un experimentado aviador y pionero en campos de la aviación de exploración. Este seleccionó al bombardero B-25 Mitchell, un bombardero medio, bien armado que podía despegar del USS Hornet si la tripulación era bien entrenada. Doolittle definió que el objetivo de la misión era acercarse con los portaaviones a 600 kilómetros de la costa japonesa y bombardear el centro industrial nipón con sus 18 B-25 modificados. Cada avión llevaría 4 bombas de 250 kilogramos de alto poder explosivo.

Resultado:

Los resultados directos del bombardeo en territorio japonés sumaron 50 muertos, 250 heridos y 90 edificios destruidos, además de bodegas, fábricas y tanques de gas. El daño infligido al enemigo por parte de los estadounidenses fue clasificado como mínimo.

Ocho aviadores fueron hechos prisioneros por los japoneses y, se les obligó a firmar confesiones de crímenes contra civiles. Tres de ellos serían ejecutados y uno más murió de privaciones. Tres hombres más murieron a consecuencia de las heridas recibidas por los amerizajes o aterrizajes.

En total: 11 hombres perdidos, todos los aparatos perdidos y 5 hombres prisioneros de los rusos (escaparon más tarde). La incursión fue considerada, de todos modos, un éxito por parte de los estadounidenses y por el lado japonés como una operación sin trascendencia.

Parte del trabajo de localización y rescate, por parte de los estudiosos dirigidos por el Instituto Scripps de la Jolla ha sido la entrevista con ancianos en aldeas próximas.

Se ha concluido que de seis tripulantes asociados a la aeronave, cinco sobrevivieron, pero fueron hechos prisioneros por los japoneses, la gran mayoría se encuentran en la lista de desaparecidos.