SAN DIEGO.- Muchas personas al llegar a los 40 están atrapadas en las responsabilidades domésticas y laborales de manera que se olvidan de mantener una saludable rutina de acondicionamiento físico. Esto constituye un gran error porque es una especie de invitación a las enfermedades.

Más allá de las preocupaciones de carácter familiar o financiero, el cuerpo humano se vuelve más exigente con el transcurso del tiempo.

A partir de los 40 ocurren una serie de cambios en el organismo. El metabolismo se vuelve más lento, se pierde la masa muscular, se aumenta de peso y se reduce la fuerza de los huesos, menciona Olga Hays, especialista en promoción de bienestar certificada por el Consejo Estadounidense de Ejercicio en Sharp HealthCare.

“Si no hacemos nada para contrarrestar esta disminución de las capacidades físicas, se corre un mayor riesgo de padecer enfermedades cardíacas, presión arterial alta, obesidad, derrames e incluso algunos tipos de cáncer”, dijo a través de un comunicado.

La buena noticia es que realizando rutinas de entrenamiento de fuerza y flexibilidad y ejercicios vasculares o aeróbicos, la mayoría de estos cambios se pueden contrarrestar.

El entrenamiento de fuerza regular es indispensable. Compensa la pérdida de masa muscular, aumenta el metabolismo, disminuye el riesgo de caídas, alivia el dolor en las articulaciones y ayuda a mantener un peso saludable.

Los expertos en acondicionamiento físico recomiendan este entrenamiento dos o más días a la semana con ejercicios de piernas, caderas, espalda, abdomen, pecho, hombros y brazos.

Si va a realizar una rutina con pesas, la moderación es la clave. Debe comenzar con poco peso y estirarse antes, durante y después de sus entrenamientos.

A medida que envejecemos, nuestros tendones y músculos tienden a endurecerse y esto aumenta el riesgo de lesiones.

Los ejercicios de flexibilidad como yoga, pilates, espuma o estiramientos simples a lo largo del día ayudan a prevenir lesiones, mejorar el equilibrio, mantener el cuerpo flexible y permiten realizar tareas cotidianas como doblarse y estirarse con facilidad.

La actividad aeróbica regular, como caminar, montar en bicicleta o nadar, ayuda a vivir más tiempo y de forma más saludable. Se recomienda practicar estas actividades unos treinta minutos cinco veces por semana.

Los ejercicios cardiovasculares ayudan a fortalecer el corazón y los pulmones, a reducir el colesterol y el riesgo de diabetes tipo dos, a mejorar la función inmunológica y a reducir la presión arterial.

Y, por supuesto, una alimentación balanceada es componente indispensable para mantenerse en forma.

Michelle Salazar

Ellatinoonline.com