Sale por el oeste y se mete por el este solían decirnos los antiguos maestros para referirse a uno de los momentos más sublimes y espectaculares que es observado cotidianamente por el ojo humano.

La salida y la puesta de sol son dos referentes que nos confirma que un ciclo que ha empezado a determinada hora de la mañana, alumbrado y dando vida a las actividades cotidianas, se cierra cuando el astro se pierde en el horizonte, con el tiempo y la nitidez suficiente que permite que la cámara fotográfica capte tan singular despedida.

Mucho se ha hablado de la llamada cultura y la tierra del Sol Naciente (Japón y su tradición oriental), de los tambores batientes y la tradición de los emperadores, que en el tiempo se convirtió en ejemplar disciplina.

Y el sol, llamado el Astro Rey, simplemente sale y se oculta orgulloso ante el asombro de quienes tenemos la suerte de gozar de tan especial espectáculo.

Horacio Rentería

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