SAN DIEGO.- Con lágrimas en los ojos y en medio de una gran expectativa, Margarita Barajas, madre de Héctor Barajas, abrazó a su hijo luego de que éste rindiera su juramento como el primer soldado veterano deportado en obtener la ciudadanía.

A su salida de USCIS, el militar quien fue recibido por Norma Chávez, directora de la Unión de Americanos para las Libertades Civiles (ACLU), Héctor Barajas dijo que es el mejor día de su vida y agradeció, desde “el fondo de mi corazón”, al gobernador Jerry Brown, quien en abril del año pasado le otorgó el indulto (perdón).

En compañía de sus familiares cercanos, incluido su padre Natividad Barajas, dijo “Gracias a Dios por haberme dado la oportunidad de estar aquí”.

Sin poder contener la emoción que le embargaba en ese momento tan especial, el fundador de la Casa de Apoyo para Veteranos Deportados y líder de este nuevo movimiento social, agradeció “a todos los abogados, a Nathan Fletcher, a los voluntarios y a mi familia que siempre ha estado conmigo. Si no fuera por ellos, no habría podría podido pagar ni la renta de la casa”.

“Tengo un compromiso”

Adelantó que “no vamos a parar, pues tengo un compromiso de trabajo en la casa de veteranos, y sin importar los crímenes que hayamos cometido los compañeros; tenemos veteranos en todas partes del mundo y los medios de comunicación que están aquí, porque es importante que este mensaje salga para que más gente se entere.

El militar, quien se alistó en el ejército estadounidense en 1995 y formó parte de la 82 División de Aerotransportación fue objeto de numerosos reconocimientos, incluido el haber obtenido la Medalla de Mención del Ejército y la Medalla de Servicio Humanitario, retirándose –con honores, en el año 2001.

“Estoy orgulloso de mi servicio”

“Yo creo en el país y estoy orgulloso de mi servicio.”, dijo al agradecer la gestión a favor de los veteranos deportados del congresista Juan Vargas. Pero reconoció: “No estoy orgulloso de lo que me trajo a la deportación, del crimen, pero eso es lo que pasó. No soy esa persona, he madurado, entonces pues gracias a Dios, ya que ahora tengo oportunidad de ser otra persona, como ciudadano”.

Vale recordar que a principios de junio del año pasado, una delegación integrada por siete congresistas: Juan Vargas, Lou Correa y Nanette Díaz Barragán (California), Joaquín Castro y Vicente González (Texas), Michelle Luján (Nuevo Mexico) y Raúl Grijalva (Arizona), visitó el Centro de Apoyo para Veteranos y presentaron iniciativas que fructificaron en acciones como la que ahora benefició a Héctor Barajas.

“Una fuerza muy grande”

César Medrano, con 23 años en las filas del ejército estadounidense (de 1990 a 2013) y quien en 1990 formó parte como Sargento de Operaciones, (como planeador de las Operaciones) en el campo de batalla de una Compañía de Transportación en Irak en la llamada “Tormenta del Desierto” y posteriormente en Kuwait, en 2001, afirmó que Héctor Barajas se ha convertido en un líder del movimiento a favor de los veteranos deportados, “ya que es una fuerza muy grande para ellos”.

Medrano, un nativo de la ciudad de Guadalajara, México y quien arribó a este país como indocumentado en 1982 y obtuvo la residencia, seis años después, gracias a la amnistía promovida por el ex presidente Donald Reagan, recordó que el primer veterano en obtener la residencia fue Daniel Torres, un militar que al haber perdido su cartera y buscar un duplicado de su licencia se supo que era indocumentado y Marco Chávez.

Medrano estimó que en el mundo hay alrededor de 30 mil militares deportados y sólo en México, unos 5,000, pero esta cifra podría dispararse con la difusión que reciba el caso Barajas.

Un grupo de veteranos dieron la bienvenida al primer veterano ciudadano deportado.(Horacio Rentería/El Latino San Diego).