El caso de Héctor Herrera podría ser sólo 'la punta del iceberg' de la extraña 'maldición' que parece perseguir a la selección mexicana de fútbol soccer. Foto-Cortesía: yucatán.com.mx

MOSCU, RUSIA.- La popular canción de Debut y Despedida de Los Ángeles Negros parece ser el destino manifiesto del equipo de fútbol sóccer de México, al cual pareciera le sigue una maldición permanente: el fracaso, al menos que ocurra ‘un milagro’.

Y es que bajo el riesgo de que nos juzguen de pesimistas y no pocos de ‘negativos’, el horno no está para ‘bollos’ y sólo hay que dar un breve y somero vistazo a la realidad, lejos de toda fantasía y la manipulación comercial que por décadas ha rodeado a este deporte en México.

Empecemos con los más de 49 rotaciones que en 51 partidos ha realizado el entrenador Juan Carlos Osorio, quien parece obsesionado por ser un entrenador ‘buena onda’ y “muy comprensivo”.

Es tal el corazón de pollo del colombiano que aunque los expertos que ven el fútbol con frialdad, objetividad y lejos de la pasión enfermiza consideraron que nada tenía que hacer a sus 39 años de edad en el equipo azteca, Rafael ‘Rafa’ Márquez, ahí está enfundado en la camiseta tricolor, siendo el segundo jugador de mayor edad en la copa del mundo.

El asunto de su experiencia y confianza que genera en la defensa del equipo nacional mexicano está fuera de toda duda, la pregunta es si a un año de ser el hombre de las cuatro décadas, tendrá las piernas suficientes para correr y enfrentar a los jóvenes a los que enfrentará en la contienda mundialista, además de que aún vendría cargando, con el hándicap sicológico y la secuela de las presuntas acusaciones que le habría hecho el Departamento de Estado de Estados Unidos .

‘Del sufrimiento’ de enfrentar al equipo campeón del mundo en el primer partido, y de vérselas con los veloces coreanos y la fuerza de los suecos, acostumbrados a las exigencias del fútbol de Europa, y aún si llegasen a pasar, verse las caras con Brasil, parece un asunto en ‘Chino’ y en ‘Ruso’.

Pero lo más triste y lamentable es que de nuevo han surgido los clásicos encuentros de nuestros futbolistas con las meretrices, como ocurrió hace años con Carlos Salcido (hasta con transvestis), luego con la cerca de una decena de castigados por el consumo de Clembuterol, del cual ‘culparon’ a los pollos y ahora la historia vuelve a repetirse. Sin duda pareciera una maldición.

Y el ‘Capitán’ fantasma, el rosaritense Héctor Herrera, jugador del Oporto de Portugal, quien incluso rompió la concentración y ha tenido que ir a pedir ‘perdón’ a su mujer tras la nueva ‘pachanga’ que tuvo como ‘protagonistas’ a varios jugadores que, otra vez, ‘visitaron’ a las meretrices, cuando apenas pisaban tierras europeos, en un incidente que de nueva cuenta, mancha a toda la selección mexicana.

Pero más allá del ‘perdón’ que les deban o quieran pedir a sus novias y esposas, está el que por décadas le deben a la afición mexicana, que sigue creyendo –ilusoriamente- en un equipo que cada cuatro años nos decepciona y por, desgracia, parece que ahora no sería la excepción, aunque quisiera equivocarme y tragarme mis palabras.