SAN DIEGO. Aunque semánticamente parezca contradictorio, los cálculos biliares no son realmente piedras. Son pedazos de material sólido que se forman en la vesícula biliar, un pequeño órgano ubicado debajo del hígado.

En medicina, la colelitiasis, comúnmente conocida como «piedras en la vesícula» cálculos biliares o litiasis biliar, se refiere a la formación de cálculos en las vías biliares sobre todo en la vesícula biliar. Pueden ser tan pequeños como granos de arenilla o tan grandes que ocupan toda la vesícula.

Los dos tipos principales son: Piedras de colesterol, generalmente de color verde amarillo. Son el tipo más común, representa el 80% de los cálculos biliares; y Piedras de pigmento que son más pequeñas y más oscuras.

Los cálculos biliares están formados por bilirrubina, que proviene de la bilis, un líquido que produce el hígado y que almacena la vesícula biliar.

Las principales razones por las que se desarrollan los cálculos biliares son una mala alimentación, problemas con la vesícula, sobre peso y también por cuestiones genéticas.

La bilis puede ser parte del problema. El cuerpo necesita de la bilis, pero si tiene demasiado colesterol, eso hace que los cálculos biliares sean más probables.

También puede ocurrir si la vesícula biliar no se puede vaciar correctamente.

Los pigmentos son más comunes en personas con ciertas afecciones médicas, como cirrosis (una enfermedad hepática) o enfermedades de la sangre como la anemia falciforme.

Es más probable que tenga cálculos biliares si se es obeso ya que este es uno de los principales factores de riesgo. La obesidad puede elevar el nivel de colesterol y también dificultar que la vesícula biliar se vacíe por completo.

También son factores de riesgo tomar píldoras anticonceptivas, terapia de reemplazo hormonal para los síntomas de la menopausia o estar embarazada. El estrógeno extra es el problema. Puede aumentar el colesterol y dificultar el vaciado de la vesícula biliar.

Las personas con esta afección tienden a tener niveles más altos de triglicéridos (un tipo de grasa en la sangre), que es un factor de riesgo para cálculos biliares.

Algunos medicamentos aumentan la cantidad de colesterol en la bilis, lo que puede aumentar las posibilidades de contraer cálculos de colesterol.

Perder peso demasiado rápido es otro factor. El hígado produce colesterol extra, lo que puede ocasionar cálculos biliares.

Los cálculos biliares también son causados por la herencia y son más propensos entre las mujeres de una misma familia. Las personas mayores y algunos grupos étnicos, incluidos los nativos americanos y los mexicano-americanos son considerados grupos vulnerables.

Es posible que no note nada, ni siquiera sepa que tiene cálculos biliares, a menos que su médico se lo indique. Pero si tiene síntomas, generalmente incluyen: Dolor en la parte superior del abdomen y la parte superior de la espalda que puede durar varias horas. Náuseas. Otros problemas digestivos, como hinchazón, indigestión y acidez, y gases.

El portal especializado webmd.com, establece que para detectar la posible presencia de cálculos biliares el procedimiento médico es el siguiente:

-Análisis de sangre para detectar signos de infección u obstrucción, y para descartar otras afecciones.

-Ultrasonido. Este procedimiento rápido crea imágenes del interior de su cuerpo.

-Tomografía computarizada. Las radiografías especializadas le permiten a su médico ver dentro de su cuerpo, incluida la vesícula biliar.

-Colangiopancreatografía por resonancia magnética (CPRM). Esta prueba usa un campo magnético y pulsos de energía de onda de radio para tomar imágenes del interior de su cuerpo, incluidos el hígado y la vesícula biliar.

-Colescintigrafía (exploración HIDA). Esta prueba puede verificar si la vesícula biliar se aprieta correctamente. Los médicos inyectan un material radioactivo inofensivo, que llega al órgano. El técnico puede entonces observar su movimiento.

-Ultrasonido endoscópico Este examen combina ultrasonido y endoscopia para buscar cálculos biliares.

-Colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (CPRE). El médico inserta un endoscopio a través de su boca hasta el intestino delgado e inyecta un tinte para permitir que se vean los conductos biliares. A menudo puede eliminar los cálculos biliares que se han movido a los conductos.

Un dolor intenso es a veces el primer síntoma de los cálculos biliares. Foto: buenasalud.net.