La trágica muerte de Jakelin Amei Rosmery Caal Maquin, una niña guatemalteca, de 7 años de edad, quien murió de ‘schock’ séptico, fiebre y deshidratación mientras estaba bajo la custodia de la Patrulla Fronteriza “es un claro recordatorio del horroroso costo humano de militarizar la frontera sur con agentes irresponsables y paredes mortales”.

La anterior postura fue expresada por la organización activista Coalición de Comunidades de la Frontera Sur (The Southern Border Communities Coalition, SBBCC).

Por su parte, la organización Coalition for Humane Immigrant Rigths of Los Angels, CHIRLA, en este caso, está pendiente de investigación, “pero los oficiales de la Patrulla Fronteriza y de la Administración Trump ya se han movido para culpar a Jakelin y a su padre”.

Según un reporte de la agencia AFP, la niña guatemalteca fue detenida junto a su padre, Nery Caal, de 29 años de edad, en la frontera del estado de Nuevo Mexico, y ambos se encontraban en custodia de las autoridades, “un caso que ilustra la dramática realidad de miles de niños que entran ilegalmente a Estados Unidos con sus padres.”

“Esta tragedia que generó conmoción en Estados Unidos se produce en un momento en que hay casi 15,000 menores extranjeros no acompañados a cargo del Departamento de Salud de Servicios Humanos (HHS. Conforme a estadísticas, estos niños pasan, en promedio, 60 días en estos centros”.