SAN DIEGO.- Transcurrido poco más de un mes de que el gobierno de California declarara el estado de emergencia en el estado a causa de la pandemia mundial por coronavirus, y más de dos semanas de que anunciara la Cuarentena Domiciliaria, la vida de los residentes del condado de San Diego se encuentra semiparalizada y en espera de la evolución de la enfermedad.

A diferencia de lo observado a principios de la tercera semana de marzo (domingo 22 de marzo), donde se evidenció el incumplimiento de varias personas a la orden de no acudir a sitios de concentración pública, en un recorrido a las playas de Imperial Beach efectuada la tarde del lunes 30 de marzo, se notaron absolutamente vacías y rodeadas por listones amarillos y señalamientos de advertencia.

Lo mismo ocurrió en parques y playas del resto del condado de San Diego, y aunque la mayoría de las familias cumplían con la recomendación de la cuarentena, los trabajadores que laboran en empleos considerados como esenciales, como son los del ramo de la salud y de prestación de servicios profesionales, entre otros, continuaban.

La línea fronteriza, luce vacía

Y tal como ha ocurrido desde que el gobierno federal anunciara  que sólo podrán retornar al país los residentes y ciudadanos que realizan labores esenciales y suspendió temporalmente el paso a los portadores de visa de turismo, las garitas de San Ysidro y Otay Mesa se han visto solas, con un promedio de tiempo de cruce de 25 minutos por vehículo, a diferencia de hace más de un mes, que se llegó a hacer un promedio de 2 a 3 horas, en la línea regular.

Por lo que hace a la ciudad de Tijuana, hasta el domingo 29 de marzo la actividad continuaba casi con la normalidad a la que se registraba antes de que se conociera el brote de la pandemia, pero se esperaba una reducción considerable a partir del lunes 30, debido a la recomendación de que la población que no tuviera nada que hacer en la calle, permaneciera en casa.