Manifestantes apoyan a los migrantes que piden salir para evitar un brote de Covid 19. Foto de Manuel Ocaño.

Un grupo de ocho migrantes en huelga de hambre al interior del centro de detenciones de Otay Mesa porque dos empleados y hasta cuatro migrantes se habrían contagiado del coronavirus.

Los inmigrantes en ayuno piden que las autoridades y esa cárcel privada les permitan esperar en lugares más seguros a que las cortes tomen sus peticiones de asilo, pues el centro de detenciones puede convertirse fácilmente en un brote del coronavirus, informó una organización.

“El virus puede infectar fácilmente a 1,200 migrantes detenidos y hasta a 400 empleados” del centro de detenciones de la corporación CoreCivic de prisiones privadas, advirtió en protesta la organización Resistencia a Detenciones en Otay Mesa.

El grupo advirtió que “las detenciones durante la pandemia por coronavirus equivalen a una sentencia de muerte”.

Hasta el fin de semana se habían confirmado dos casos positivos de Covid 19 entre empleados del centro de detenciones y un caso de un migrante. El lunes la organización mencionó que había subido a tres migrantes.

Pero este martes el grupo Pueblo Sin Fronteras divulgó una grabación de llamada telefónica en que los migrantes al interior informaron que ya eran cuatro los migrantes contagiados con el virus.

Sin que las autoridades o el centro de detenciones proporcionen información veraz, el caso podría ser mayor y la información solo se conoce en partes.

La abogada de migración Dulce García iba a presentar el viernes una fianza para que un cliente suyo saliera en libertad condicional de ese centro de detenciones, pero la oficina de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de San Diego se negó a recibir la fianza sin dar explicaciones. Cuando la abogada averiguó, en Otay Mesa le informaron que el migrante estaba en cuarentena.

El grupo de la Resistencia realizó fuera del centro de detenciones una protesta en la que docenas de sus miembros, sin bajar de sus vehículos por seguridad ante la pandemia, tocaban al mismo tiempo el claxon de sus autos.

Un pequeño grupo de manifestantes que sí bajó de los autos, declaró que la huelga de hambre la iniciaron 23 migrantes, pero fueron amenazados hasta con deportación. A los ocho que continuaban en ayuno los enviaron a celdas de castigo.

También denunciarón que al interior del centro prohíben tanto a migrantes como a empleados guardar una distancia adecuada para prevenir contagios, y que tampoco se observan condiciones de higiene adecuadas.