El presidente Donald Trump dijo esta semana que planea cobrar una tarifa a cada persona que cruce la frontera desde México , para reunir fondos para construir el muro fronterizo que prometió en su anterior campaña electoral.
Trump se comprometió nuevamente a hacer que México pague por el muro, al cobrar peaje a las personas que ingresan a Estados Unidos. Dio sus declaraciones al visitar Yuma. También dijo que planea un impuesto a las remesas.
El mandatario no mencionó alguna cantidad en específico.
Como referencia, las únicas garitas que cobran por ahora son los puentes sobre el Río Bravo que unen al estado de Texas con estados mexicanos.
El puente entre Matamoros, Tamaulipas, y Brownsville, Texas, cobra 1 dólar a cada peatón que cruce a Estados Unidos y 3.50 dólares por vehículo.
También como referencia, tan solo en San Ysidro llegan a cruzar hasta 50,000 vehículos y unos 22 mil peatones, aun en este periodo de restricciones a los cruces no esenciales.
Hasta ahora los estadounidenses han pagado con sus impuestos la factura del muro, incluidos miles de millones que la administración Trump desvió del presupuesto militar para construir barreras fronterizas adicionales.
Al mencionar su plan para cobrar por cruzar a Estados Unidos, Trump dijo que en Yuma, donde dio su conferencia, ya se han construido 108 del total de 132 millas de frontera con Sonora.
Por su parte el director ejecutivo de la Cámara de Comercio de San Ysidro, Jason Wells, dijo a El Latino que esta idea es “una más del presidente Trump para financiar su muro que, como las anteriores, no va a funcionar”.
Wells dijo sospechar que ahora que el mandatario vino a la frontera se enteró que la garita Otay II que se construye con fondos privados va a ser una garita de cobro y que de ahí Trump tomó la idea.
Mientras tanto usuarios de las garitas de San Diego consideraron en redes sociales que aunque Trump cobrara por cruzar la frontera, el cobro de cualquier forma sería para el público estadunidense.
De acuerdo con varios comentarios de usuarios, ahora que continúan las restricciones a los cruces fronterizos no esenciales y que no parece que terminarán en los próximos meses, quienes cruzan la frontera son ciudadanos estadunidenses, muchos de ellos que viven en Baja California, y residentes legales que pasan a trabajar.
Si ellos pagan por cruzar la frontera sería como un impuesto adicional a quienes ya pagan impuestos en Estados Unidos, de acuerdo con los potencialmente afectados.

