Un estadunidense, Antonio Hurtado, fue identificado como el traficantes de personas o coyote que conducía el bote que se estrelló contra arrecifes en la costa de San Diego, en el incidente en que perdieron la vida tres migrantes mexicanos y otros 29 resultaron heridos.
Las autoridades no han presentado formalmente todavía los cargos contra Hurtado, pero se le acusa de intento de contrabando de personas que llevó a consecuencias fatales y ataque a un oficial federal.
Los detalles de los cargos se le presentarán cuando sea llevado personalmente ante un juez federal en San Diego.
Se trata del segundo incidente fatal masivo de migrantes en lo que va de la administración del presidente Joe Biden. Ambos casos se han registrado en el sur de California y en los dos se responsabiliza a un ciudadano estadunidense y a un residente legal en Estados Unidos. Las víctimas en cambio han sido en su mayoría migrantes mexicanos.
Hurtado conducía un bote de unos 40 pies de eslora con 32 migrantes a bordo, a quienes cobraría una fortuna por transportarlos por el mar a California a la costa.
De acuerdo con declaraciones de migrantes sobrevivientes que identificaron a Hurtado, el estadunidense cobraría entre $15,000 y $18,500 dólares a cada uno.
Es decir que pro el grupo que internaba a aguas estadunidenses, Hurtado se llevaría por lo menos $480,000 dólares y como máximo $592,000 dólares.
Pero el viaje salió mal porque el traficante de personas escogió lagunas de las peores circunstancias para navegar. El domingo 2 de mayo amaneció con un espeso manto marino que cubrió de niebla la playa, el mar estaba picado, y Hurtado se dirigió a la costa por una zona de arrecifes en las inmediaciones de Point Loma.
La embarcación se estrelló y quedó reducida a escombros. Rescatistas que llegaron al lugar informaron que solo encontraron añicos y personas en la arena, entre las rocas o que flotaban en el mar.
El médico forense del condado de San Diego identificó más tarde a las tres personas que perecieron durante el accidente como Mara Eugenia Chávez Segovia de 41 años, Maricela Hernández Sánchez, de 35; y Víctor Pérez Degollado, de 29. Los tres eran mexicanos.
Otros 27 migrantes se identificaron como mexicanos y uno más dijo en el hospital que era guatemalteco.
Es el segundo incidente de su tipo en lo que va del periodo de gobierno del presidente Biden. En el primer accidente, en el Valle Imperial en marzo, murieron 13 migrantes mexicanos y guatemaltecos y otros 12 resultaron heridos.
Todos iban dentro de un mismo vehículo Ford Explorer que había cruzado la frontera a través de un hueco que traficantes de personas cortaron al muro de pilares de acero de 30 pies de alto.
Al amanecer del 2 de marzo, cuando el vehículo ya circulaba por carreteras secundarias de California, de pronto fue envestido por el costado izquierdo por un tráiler de doble carga que transportaba graba para construcción.
Por el impacto, la mayoría de los migrantes fue expulsada del vehículo por las ventanillas.
Unos 25 días después, las autoridades detuvieron al responsable, un residente legal en California, cuando entraba a Estados Unidos por la garita de Calexico.
El traficante, José Cruz Noguez, ofreció al conductor del auto involucrado en el accidente $28,000 dólares por transportar a los migrantes.

