Cada día docenas de personas cruzan la frontera por la garita de San Ysidro para solicitar asilo dentro de Estados Unidos y la administración del presidente Jor Biden informó que tratará de resolver cada caso por mérito propios y en promedio en menos de un año.

Soraya Vázquez, la subdirectora de la organización legal Al Otro Lado, dijo a El Latino que diariamente voluntarios de su organización ayudan a llenar solicitudes y acompañan físicamente a la garita a docenas de personas, a veces hasta 50, casi sin excepción familias, a entregarse pro cita a oficiales fronterizos.

“Tenemos tantas peticiones, que por ahora hay unas 7,000 solicitudes en proceso”, dijo la abogada, “es un trabajo que no sería posible sin la participación de cientos de voluntarios que ofrecen su tiempo y dedicación”.

Al Otro Lado es una de las organizaciones que hacen trabajo de campo en Tijuana, al acercarse a albergues y lugares donde se reúnen las familias migrantes para ayudarles a llenar un cuestionario llamado “encuesta de riesgo”, que determina el nivel de vulnerabilidad de cada familia. 

Por ahora cruzan la frontera las familias con situaciones más vulnerables, por enfermedad o seguridad, o porque se trata de menores migrantes no acompañados. 

Pero los casos se han acumulado al lado de San Diego y la administración Biden se propone tomar una decisión sobre cada caso en unos 10 meses en promedio.

El secretario de Seguridad Interior, Alejandro Mayorkas, informó que ahora las familias migrante deberán de tener resolución de un juez a sus casos en un promedio de 300 días después de la primera audiencia, es decir en aproximadamente diez meses tras presentarse por primera vez ante una corte de migración.

Mientras tanto las familias permanecerán con familiares o personas que les acogen como patrocinadores.

La meta de diez meses para resolver cada caso de petición de asilo podría sin embargo prolongarse porque solo hay unos 500 jueves de migración en el país, que tienen rezagados alrededor de un millón 300 mil casos de todo tipo, debido a obstáculos que impuso el gobierno anterior.

Pero de acuerdo con dirigentes de derechos de los inmigrantes, el contraste en muy marcado entre la política de asilo de la administración Biden y la que tuvo el ex presidente Donald Trump.

Durante el periodo de Trump, unos 60,000 migrantes tuvieron que esperar en la frontera mexicana a que les concediera oportunidad de pasar a presentar su caso ante un juez, y las audiencias podían repetirse durante más de un año sin ninguna solución.

Solamente el uno por ciento de los migrantes tenía ayuda de abogados de migración y, hasta donde se sabe, a lo largo de todo el gobierno de Trump se le concedió asilo a nada más docenas de casos, sin llegar a ser cien.

Cuando una familia desesperada por persecución o emergencia médica decidía cruzar la frontera a entregarse para pedir asilo, durante la administración Trump los padres eran enviados a la cárcel y, como se supone que los niños no podían estar ahí, los menores eran separados de sus padres.

En miles de casos los padres luego fueron deportados por Trump sin regresarles antes a sus hijos.