La administración del presidente Joe Biden anunció que permitirá que los veteranos deportados y sus familiares inmediatos regresen y soliciten la ciudadanía estadunidense.

La medida beneficiará a cientos o tal vez miles de ex militares que después de servir en las fuerzas armadas fueron expulsados al extranjero, muchos de ellos por faltas menores, como infracciones de tránsito.

Para un grupo de veteranos deportados que se reunió en Tijuana para celebrar el 4 de julio, la medida es un reconocimiento a que aunque muchos eran residentes legales al ser deportados, el gobierno del presidente Biden los reconoce como miembros estadunidenses de las fuerzas armadas.

El anuncio lo presentó el secretario de Seguridad Interior, Alejandro Mayorkas:

“Junto con el Departamento de Asuntos de Veteranos estamos comprometidos a traer de regreso a los miembros del servicio militar, los veteranos y sus familiares inmediatos que fueron expulsados injustamente y asegurarnos de que reciban los beneficios a los que pueden tener derecho”, dijo el secretario Mayorkas.

Agregó que “el HSD reconoce el profundo compromiso y sacrificio que los miembros del servicio y sus familias han hecho por Estados Unidos”.

Por su parte, el secretario de Asuntos  para Veteranos, Denis McDonough, dijo que “nuestra responsabilidad es servir a todos los veteranos tan bien como ellos nos han servido a nosotros, sin importar quiénes son, de dónde son o el estado de su ciudadanía”.

La iniciativa se llevará a cabo con el apoyo de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU), que ya mantiene una relación con los veteranos deportados, y ahora los identificará y analizará cada caso particular.

La ACLU de San Diego informó en comunicado que la iniciativa de la administración Biden permitirá “traer a incomntables de veteranos que, durante los últimos 25 años, fueron deportados y desterrados injustamente de Estados Unidos, y para asegurar que los soldados que sirven a nuestra nación puedan obtener la naturalización prometida”.

La abogada Jennie Pasquarella declaró que los veteranos deben ser tratados con el mismo honor y respeto independientemente de su estado de ciudadanía, y nunca deben ser desterrados permanentemente de su país de adopción, de sus familias y de todo lo que hace que la vida valga la pena. 

“Con demasiada frecuencia, las políticas de inmigración han provocado que este país destierre a sus veteranos a países que dejaron cuando eran niños y los condene a una vida de aislamiento e indigencia. No es así como honramos a nuestros miembros en servicio”, apuntó.

Héctor López, un dirigente de los veteranos que han sido deportados a Tijuana dijo que con esta iniciativa se reconoce que “si fuimos lo suficientemente buenos para pelear por nuestro país, somos lo suficientemente buenos para vivir en el país por el que peleamos”.

El coordinador de una oficina representativa de los veteranos en Tijuana, Robert Vivar, comentó que ya esté listo para entregar a la ACLU toda la información que requiera pata iniciar los trámites de regreso de los veteranos a Estados Unidos.

“Esta es la oportunidad que tanto habíamos esperado, para regresar a nuestro país con nuestras familias”, dijo Vivar, “creemos que es un acto de justicia y de reconocimiento a los soldados que siempre estuvieron dispuestos a dar la vida pro su país”.