Por Verónica Meza

Especial para El Latino SD

La violencia doméstica es un patrón continuo de intimidación, violencia, conductas controladoras o aterrorizantes de una persona sobre otra, con el fin de controlar y tener poder sobre otra persona.

 De acuerdo a datos obtenidos de la Oficina del Fiscal de Distrito del Condado de Santa Clara, una mujer es golpeada cada nueve segundos en Estados Unidos y el ochenta por ciento de los niños que viven en hogares donde ocurre la violencia doméstica son testigos del abuso. 

Según estadísticas del Sistema de Salud del Condado de Santa Clara durante el año 2020, las mujeres predominaron como víctimas de violencia doméstica en un 80% en relación a los hombres que sufrieron de violencia doméstica en un 20%. Durante ese mismo año, se observa un incremento entre marzo y mayo; el periodo pico de la pandemia que marcó aproximadamente un 33% de asaltos domésticos. Más o menos 225 casos. 

Nicole García es sobreviviente de violencia doméstica. Nicole es originaria del Estado de Guanajuato, México. Emigró a California cuando solo tenía 13 años de edad. En su anhelo por cumplir el sueño americano, inmediatamente se puso a trabajar, ayudando en un salón de belleza. Al cumplir los 15 años inició sus estudios para adquirir la licencia de cosmetología. Nicole se graduó y puso su salón de belleza, al asociarse con las personas que había trabajado. Debido al espíritu emprendedor de Nicole, llegó a tener cinco salones de belleza. Su vida transcurrió fenomenalmente hasta los 32 años cuando se encontró a un chico del cual se enamoró, y a los dos meses, sin casi conocerlo, decidió compartir su vida con él. Entonces, la prosperidad alcanzada por Nicole, poco a poco, se convirtió en la peor pesadilla de su vida. 

“Empecé a sufrir de violencia doméstica desde que yo tenía seis meses de embarazo. Me pegó en los pies y en la cara porque descubrí que él andaba con otra persona. Se avergonzaba de mí porque estaba embarazada. Hasta me llegó a aventar de su camioneta andando. No quise decirle a mi hermana, ni a nadie por miedo”, comentó Nicole. 

Nicole, nos comentó que su pareja la amenazaba continuamente con denunciarla a la policía porque ella no tenía una residencia legal en este país. Era su manera de infundirle miedo para que no protestara por el maltrato físico y verbal, y se quedara callada ante la infidelidad que estaba sufriendo. 

“Con el tiempo me casé con él. Pero creo que el matrimonio fue por conveniencia porque él sabía que yo tenía dinero por mis negocios, y él no trabajaba. Aún así, la violencia continuó por muchos años”, dijo Nicole.

 “Mi esposo, me llegó a lanzar a la calle en la madrugada, en tres ocasiones, con todo y mi niña. Me tiró la ropa.  Lo aguanté por miedo porque me amenazaba con reportarme a inmigración y quedarse con mi hija. En cada ocasión, mi amigo Abraham Mijangos, acudía a ayudarme y me llevaba a su casa. Pero no fue hasta la tercera vez, gracias al consejo de Abraham, que decidí dejarlo, por la seguridad de mi hija y la mía”, declaró Nicole. 

De acuerdo al testimonio de Nicole, su amigo, la llevó a la organización “Next door. Soluciones a la violencia doméstica”, ahí inició un programa de 14 semanas, una clase por semana, por dos horas, en el que varias mujeres que fueron abusadas compartían su testimonio, a manera de terapia. A la vez, la misma organización la contactó con una abogada que le explicó los derechos que tenía para protegerse de su agresor, y además aplicar al Acta de Violencia para Proteger a las Mujeres, por sus siglas en inglés (WAVA), y llenar la forma 1-360, como derecho legal de obtener la tarjeta de residencia por haber sufrido de agresión por parte de su esposo. 

 La señora Aparna, coordinadora de los servicios de apoyo de la organización Next Door comentó, “Proveemos de un espacio en que los clientes que están viviendo una crisis de violencia intrafamiliar pueden alcanzar autosuficiencia. Las clases consisten en unidades de aprendizaje de 14 semanas, los efectos de la violencia doméstica en los niños, fortalecer la confianza personal etc. Las personas también tienen acceso a clases de arte en las que se pueden expresar y empezar a sanar holísticamente”. 

Asimismo, Aparna, comentó que se ofrecen 16 grupos de ayuda a la semana, algunos se reúnen directamente en la ofician de esta organización, y otros grupos, están repartidos en la comunidad. Se ofrecen los grupos en inglés y en español. También hay grupos en línea que apoyan a la comunidad LGBTQIA, y un grupo de apoyo para adolescentes afectados por la violencia doméstica. 

“Cuando yo sufrí de violencia doméstica pensaba que no había solución. Pero con la ayuda que recibí de mi amigo y de Next Door, pude recibir un permiso de trabajo, y en dos años obtuve mi residencia legal. Esa ayuda, me cambió la vida. Han pasado siete años que viví el infierno del abuso. He arreglado el rompecabezas emocional de mi vida. No debo dinero. Sigo siendo emprendedora como antes. He abierto mi salón de belleza nuevamente y soy mi propia jefa” comentó Nicole García. 

 Nicole también nos dijo que su hija se vio afectada por los problemas de violencia doméstica que vivió al lado de su padre. Pero ha seguido adelante, ya tiene 18 años, está por graduarse de la preparatoria, y va a seguir estudiando en el colegio con el apoyo incondicional de Nicole. 

“Lo que recomiendo a las personas jóvenes o mayores que sufren de violencia doméstica es que busquen ayuda. No están solas. El hombre agresor no va a cambiar. No esperen a que el problema de agresión se haga más grande. Tampoco tengan miedo por la situación de inmigración; hay que reportar a los agresores. Me he convertido en la mujer de negocios que siempre soñé. Es un placer poder ayudar a más mujeres con mi testimonio. Tengan fe porque sí hay mucha esperanza por delante”, enfatizó la empresaria Nicole García. 

Este artículo es parte del proyecto periodístico sobre la Violencia Doméstica en la comunidad latina y cuenta con el apoyo y generosidad de Blue Shield of California Foundation.