Danika.- La oficial Danika Tamayo pidió con llanto el regreso de su compañera de armas, piloto Laura Meza, deportada en el 2009 a Costa Rica. Foto de Manuel Ocaño.

L

a comandante del cuartel de veteranos en Barrio Logan, Livier Lázaro, develó un mural con el que la comunidad pide el regreso de los veteranos deportados.

En el acto, el presidente del consejo de supervisores del condado, Nathan Fletcher, dijo sentirse indignado de que sus compañeros de armas sean deportados después de estar continuamente dispuestos a ofrendar su vida por Estados Unidos, porque lo consideran el país que aman.

“Es hora de que nuestro país detenga la devastadora injusticia de deportar a los veteranos”, declaró enfático Fletcher.

Exhortó, “traigamos  a los veteranos deportados de nuevo a casa”.

El mural que inauguró la sargento retirado Lázaro, quien tuvo más de 20 años de experiencia de combate, incluye retratos pintados de docenas de veteranos que han sido deportados, much0s de ellos por faltas que ahora resultan insignificantes.

La asambleísta Lorena González dijo en la inauguración que aunque la migración es tema de jurisdicción federal, en California ella ha podido cambiar gradualmente algunas leyes, para borrar la mayoría de las penas por las que los veteranos han sido deportados desde este estado.

González se propuso invitar a sus colegas de otros estados a presentar en sus legislaturas iniciativas réplicas a las suyas, para cerrar el paso a las deportaciones de veteranos.

Una oficial de la Fuerza Aérea, Danika Tamayo, no pudo contener el llanto al recordar a la también piloto Laura Meza, la única mujer veterana deportada de quien se sabe.

Meza era residente legal en Estados Unidos cuando se unió a la Fuerza Aérea. La oficial Tamayo explicó los estragos que causa el estrés post traumático que sufren muchos veteranos y dijo que, cuando los militares tienen ese padecimiento, lo que necesitan es comprensión y apoyo, no deportación.

Laura Meza, quien combatió como la oficial Tamayo en Irak, fue deportada desde el 2009 a Costa Rica, donde espera que se apruebe una la propuesta que presentó la administración del presidente Joe Biden para permitir que los casos de los veteranos deportados sean revisados.

La abogada de migración Dulce García recordó explicó por su parte que recientemente logró que un veterano deportado y la madre de un teniente de inteligencia del ejército, quienes habían sido deportados a Tijuana, lograran regresar a California.

Pero, detalló, ambos solo pudieron volver con permisos humanitarios luego de enfrentar en México violencia y robos. El veterano Andy de León tiene ahora 77 años de edad y tiene muchas necesidad de atención médica que no recibía en México, donde a menudo le robaban su pensión.

La señora Rocío Rebollar, por su parte, sufrió de asalto violento y durante poco más de un año que duró su deportación guardó silencio para evitar que su hijo se estresara y pudiera cumplir con su trabajo en el ejército.

El mural que se develó en el cuartel de veteranos en Barrio Logan es  parte de una serie de murales con el mismo tema que ha presentado en ambos lados de la frontera y en ciudades de California y en Washington D.C la joven Liz Santana.

Santana, autora también de murales que humanizan a deportados y dreamers sobre el muro en la playa de Tijuana, lleva a cabo el proyecto como parte de su doctorado en la Universidad de California.

El mural en Barrio Logan tiene en el extremo inferior izquierdo un código que, al escanearlo con celulares y móviles, presenta las historias de los veteranos deportados cuyos retratos se encuentran en el mural.