Osvaldo Mendivil Tamayo colocaba bultos delgados con drogas alrededor de la cintura, los muslos o los tobillos de adolescentes que viven en Tijuana pero cruzan la frontera para estudiar.

El sujeto sabía que como se trataba de adolescentes que cruzaban a diario la frontera, podrían resultar menos sospechosos a los agentes fronterizos.

Así que también les metía drogas en las mochilas y en los autos, de aquellos jóvenes que contaban con vehículo para asistir a clases.

Las autoridades desconocen cuántas drogas cruzó mediante esos jóvenes Mendivil Tamayo, pero sí saben que se trató de “grandes cantidades de cocaína, heroína, fentanilo y metanfetamina”.

Muchos de los jóvenes que cruzaban la droga eran menores de 18 años de edad que aceptaban cruzar las drogas para tener algo de dinero para comprar cosas que les interesaban. 

Luego de cruzar, enviaban a Mendivil a Tijuana fotografías con las que mostraban que ya habían cruzado con la droga.

De acuerdo con documentos judiciales, las actividades de tráfico de Mendivil fueron capturadas en una intervención telefónica en su cuenta de Snapchat.

Las autoridades descubrieron que los propios mensajes de Mendivil lo mostraron como coordinador de lass cargas de transporte de drogas. 

Mendivil envió y recibió numerosas fotografías y videos de narcóticos en Snapchat, materiales que agentes de la Administración para el Control de Drogas (DEA) pudieron revisar y recopilar como evidencias.

Mendivil Tamayo fue detenido el año pasado y en la corte se declaró culpable de conspiración para tráfico de drogas. 

Aceptó que “involucró a personas menores de 18 años en el tráfico de drogas”. Admitió que él y sus co-conspiradores “reclutaron específicamente a estudiantes de secundaria que cruzaban diariamente los puertos de entrada de San Diego”.

Dijo que “sabía que estos individuos eran menores de edad ya que escondían narcóticos en sus personas, mochilas y autos”.

También se reconoció a sí mismo como el “líder de una célula de distribución de drogas con sede en Tijuana” y que utilizaba a estudiantes de secundaria como mensajeros de drogas para transportar drogas a través de las garitas de San Diego”.

Mendivil Tamayo fue sentenciado esta semana a poco más de siete años en una prisión federal en Estados Unidos. Su sentencia fue reducida por declararse culpable.

El fiscal federal interino en San Diego, Randy Grossman, declaró que su oficina procesa “aagresivamente a los reclutadores que explotan a los menores. Pero los menores también deben saber que tratar de pasar drogas peligrosas por las narices de las autoridades es un negocio arriesgado”.

La investigación sobre Mendivil estuvo a cargo de la DEA y el Servicio de Rentas Internas (IRS).