INGREDIENTES

Harina de trigo 500 g

Caldo de pollo 500 ml

Leche 500 ml

Mantequilla 75 g

Pechuga de pollo 1

Cebolla pequeña 1

Diente de ajo 1

Huevo 2

Pan rallado

Salsa de tomate 2 cucharadas

Sal y pimienta al gusto

Tabasco rojo

PROCEDIMIENTO

Para el relleno, cocemos la pechuga de pollo, la dejamos enfriar y la deshacemos en hilos. En una sartén, salteamos la cebolla y el ajo muy picaditos, añadiendo después el tomate y unas gotas de tabasco. Después añadimos las hebras de pechuga de pollo cocido y mezclamos bien. Probamos el punto de sazón y picante y mientras se enfría, nos ponemos a hacer la masa de las coixinhas.

Para hacer la masa, se ponen en una cacerola la leche, el caldo, la mantequilla y una pizca de sal y cuando empieza a hervir se añade de golpe la harina, removiendo para integrar los ingredientes.

Una vez se obtenga una pasta que se despega del fondo, se saca de la cacerola y se amasa en la mesa hasta obtener una masa lisa a la que se da forma de cilindro y después se corta en porciones. Con cada una de esas porciones, -bien estirada- haremos círculos similares a las obleas de empanadilla para rellenarlos.

Ponemos un círculo de masa en la palma de la mano, añadimos una cucharada de relleno y cerramos plegando los bordes hacia la parte superior. Una vez cerrados, alisamos la masa girándola en la encimera para darle la característica forma cónica. Finalmente, pasamos por huevo y pan rallado y freímos hasta dorarlas.

SU HISTORIA

La coxinha es un aperitivo típico de la cocina brasileña.

Elaborado con pollo deshebrado envuelto en una masa, después empanizado y frito. Su aspecto es muy parecido al de las croquetas y suele servirse con salsa picante. 

Coxinha quiere decir “muslito” y hace referencia a la forma que se le da al aperitivo y a su contenido. Tendría su origen en São Paulo, pero es conocida tanto en Brasil como en Portugal.

La historia se remonta al conde D’EU y de la reina Isabel, los cuales tenían un hijo con discapacidades. Debido a esto, sus padres lo colmaban con los mejores manjares. El plato favorito del niño eran los muslitos de pollo. Un día, el cocinero no consiguió adquirirlos para la comida así que se le ocurrió hervir pollo, desilacharlo y envolverlo en una masa de harina que después freiría. 

Fue tal su éxito, que la reina Isabel le pidió la receta al cocinero y la convirtió en el plato estrella para la nobleza.