La ayuda de $300 dólares semanales por desempleo, que se disparó en el marco de la pandemia, llegó a su fin esta semana en el Día del Trabajo, con emociones muy encontradas, según se trate de beneficiarios o de empresarios.

“Pues yo he buscado trabajo, pero simplemente no encuentro”, dijo a El Latino la señora Antonieta, madre soltera de una niña de dos años.

“Perdí mi empleo desde abril del año pasado, cuando empezó todo esto de tener que quedarse en casa. Me dijeron que me iban a llamar cuando la situación se normalizara, pero parece que, sin ordenes de clientes, este lugar donde trabajaba tuvo que cerrar definitivamente”, comentó.

Los en promedio $1,200 dólares mensuales que recibía por desempleo le ayudaron en la mayoría de los gastos, pero desde que perdió el trabajo ya no pudo vivir en un departamento, tuvieron que mudarse a un cuarto que les rentan en $670 dólares mensuales.

“Me hacen el favor, porque no se imagina lo difícil que es rentar un cuarto si tengo que vivir con mi niña”, lamentó.

Dijo que en ocasiones le ofrecían trabajos como limpiar una casa, o cuidar a otros niños en la casa de sus padres, pero han sido 17 meses sin un empleo.

“Yo creo que así como para estabilizarme, necesitaría un salario de unos 18 o 19 dólares por hora y de tiempo completo, lo que, la verdad, es muy difícil de conseguir”, reflexionó Antonieta, quien prefirió no decir su apellido ni permitir fotos.

En contraste, José, que trabaja como administrador en un restaurante de comida mexicana, dice que sí hay trabajo, pero que muchas personas prefieren seguir con el desempleo.

“Mire, le voy a hacer unas cuentas muy sencillas; si pagamos $14 dólares por hora, a la quincena son unos $1,350 dólares, pero a eso se le quitan los impuestos. Entonces los cheques que han estado recibiendo por desempleo son como la mitad o más de la mitad de lo que ganarían al mes trabajando las 8 horas diarias”, dijo José.

Exclamó: “yo entiendo que hubo mucha gente que necesitó ayuda por la pandemia, perro esos cheques los extendieron mucho, se les pasó la mano, porque es como decirles, mira, te pago la mitad de lo que ganas diario y te puedes quedar en tu casa”.

Cuando se le preguntó a Antonieta qué pensaba de lo que comentó José, dijo que “ese muchacho bien seguramente no perdió su trabajo, por eso dice esas cosas; no le ha tocado andar buscando”.

Por lo menos dos millones de personas en California perdieron esta semana la ayuda por desempleo, al concluir dos programas federales combinados. 

Se estima que en todo el país unos 9 millones de personas vieron terminar la ayuda de desempleo que recibieron hasta esta semana.

Una de las razones por las que ya no se renovó la asistencia fue que muchas empresas se quejaron de que, al tratar de reabrir a la economía, se les dificultó encontrar trabajadores y asumieron que no había disponibilidad de empleados porque éstos recibían ayuda por desempleo.

Pero la señora Antonieta, de unos 34 años, opinó que son “voces que no conocen una situación distinta a la que les tocó vivir, tal vez con comodidad. No es nada fácil andar buscando tanto tiempo empleo sin encontrarlo, y luego el miedo de qué va a pasar, porque yo estoy vacunada pero mi niña no. Son cosas que a la gente que nos critica no le tocó vivir”.