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Afganistán ha implementando un programa de vacunación contra el COVID-19 y, aunque la administración de vacunas se ha retrasado debido a conflictos armados internos, el programa aún está en marcha. Pero algunos destacados conservadores proveedores de desinformación en EE. UU., han hecho afirmaciones falsas sobre los esfuerzos de vacunación y el impacto de la pandemia en Afganistán.

¿Qué tan eficaces son las vacunas? 


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El personal sanitario ha administrado cerca de 2 millones de dosis de vacunas contra el COVID-19 en Afganistán, que tiene una población de alrededor de 39 millones. Las tasas de vacunación disminuyeron en agosto, en medio de la convulsión causada por el retiro de las tropas estadounidenses y la toma de control por parte de los talibanes.

En agosto hubo una caída del 80% en el número de afganos que tuvieron la oportunidad de recibir las vacunas contra el COVID-19, según nos dijo Tess Ingram, portavoz de UNICEF, en un correo electrónico. UNICEF está administrando la entrega de vacunas para el consorcio COVAX, que proporciona pruebas, tratamientos y vacunas contra el COVID-19 a países de ingresos bajos y medianos.

“La administración de la vacuna contra el COVID se ha atrasado en el último mes, pero no se ha detenido por completo”, dijo Ingram sobre la situación en Afganistán.

Pero a medida que la retórica partidista sobre la retirada se intensificaba, dos destacados proveedores de desinformación hicieron declaraciones falsas o engañosas sobre la baja tasa de vacunación de Afganistán y usaron esa información para sugerir que las vacunas no son necesarias para detener la pandemia del COVID-19.

Ted Nugent, un músico que frecuentemente comparte comentarios políticos conservadores en las redes sociales y ha hecho afirmaciones falsas que desacreditan a las vacunas contra el COVID-19, publicó un meme en Facebook que preguntaba: “¿Alguien puede decirme cómo sobrevivieron los talibanes los últimos 18 meses sin vacunas … para luego reconquistar un país entero sin muertes masivas entre su población durante una pandemia global?”.

Candace Owens, una comentarista conservadora que ha expresado su aversión a la vacuna contra el COVID-19, tuiteó: “Afganistán ha vacunado aproximadamente al 2,4% de su población. (Fuente: Reuters) Son una nación de unos 40 millones de personas. ¿Por qué no están todos muertos? ¿Por qué solo se han registrado 7.083 muertes? Pregunta más importante: ¿Por qué los talibanes prohíben las vacunas?”.

Los talibanes y las vacunas contra el COVID-19

Comenzaremos con las afirmaciones de Owens.

No hay evidencia que respalde el comentario de que los talibanes están “prohibiendo las vacunas”. Tratamos de comunicarnos con Owens en su página de Facebook y a través de su sitio web para preguntar en qué basaba su declaración, pero no respondió.

A principios de 2021 los talibanes dieron su apoyo a la campaña de vacunación contra el COVID-19 respaldada por COVAX y un portavoz talibán dijo a Reuters que el grupo ayudaría a “facilitar” la operación.

El Instituto de Oriente Medio, un centro de expertos con sede en Washington, D.C., denominó la actitud de los talibanes hacia la vacuna contra el COVID-19 como “un cambio de su posición habitual contra los programas de vacunación”. Señaló que los talibanes han rechazado programas de vacunación en el pasado, incluido un esfuerzo por erradicar la polio. Afganistán es uno de los dos únicos países donde la poliomielitis es endémica, según UNICEF.

Aunque los talibanes han dicho que apoyan la labor de COVAX, parecen haber interferido en algunos casos. En marzo el grupo incautó un envío de vacunas contra el COVID-19 en la provincia norteña de Faryab, según la alianza de vacunas Gavi, uno de los socios de COVAX. Y en agosto un medio de noticias afgano informó que los talibanes habían cerrado un área de distribución de vacunas contra el COVID-19 en la provincia oriental de Paktia.

Pero los trabajadores de la salud y las organizaciones de ayuda parecen estar operando bajo la suposición de que las vacunas contra el COVID-19 continuarán estando disponibles.

Sabrina Sidhu, otra portavoz de UNICEF, nos dijo por correo electrónico: “A principios de esta semana, la Comisión de Salud del gobierno pidió a todos los centros de salud que abrieran y que todos los médicos, enfermeras y trabajadores de la salud, incluidas las mujeres, regresaran a trabajar”. Además, un informe de la Organización Mundial de la Salud publicado el 2 de septiembre decía: “Hay una necesidad urgente de aumentar la respuesta contra el COVID-19, especialmente la vacunación”.

Así que los talibanes tienen un historial de evitar vacunaciones y aparentemente han interferido en algunos casos en la distribución de las vacunas contra el COVID-19. Pero no pudimos encontrar evidencia de que el grupo haya emitido una prohibición hasta ahora. En cambio, determinamos que han declarado públicamente su apoyo a esta labor.

En cuanto a la afirmación en el meme de Nugent de que “no ha habido vacunas”, eso es claramente falso, ya que la OMS ha informado que se han administrado cerca de 2 millones de dosis.

Notificación de muertes por COVID-19 en Afganistán

Las publicaciones también insinúan que el número relativamente bajo de muertes por COVID-19 notificadas en Afganistán indica que las vacunas no son necesarias, lo que contradice los datos de países que tienen programas generalizados de vacunación y de notificación de fallecimientos.

EE. UU., por ejemplo, experimentó una reducción de la media móvil de siete días de 2.703 muertes el 11 de diciembre, fecha en la cual la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) emitió la primera autorización de uso de emergencia para una vacuna contra el COVID-19, a un mínimo de 191 muertes el 8 de julio. Los casos y muertes han aumentado en EE. UU., desde que la variante delta, más contagiosa, se convirtió en la forma más prevalente del virus.

Pero Afganistán no tiene un registro nacional de defunciones. Esto, junto a la escasez de personas que se someten a pruebas de detección del virus y la disposición limitada de recursos de salud pública en general, significa que “es probable que se notifiquen menos casos y muertes confirmadas por COVID-19 en general en Afganistán”, según explicó  un informe de la OMS y la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios en julio.

Al contrario de lo que dicen las publicaciones en las redes sociales, que minimizan la gravedad de la situación del COVID-19 en Afganistán, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. han establecido que el nivel de riesgo de viajar a ese país es de 3 o “alto”, el segundo nivel más alto de la clasificación.

La embajada de EE. UU. en Afganistán, que ya no está en servicio, publicó en su sitio web, actualizado por última vez el 31 de agosto: “Nuevos casos y fallecimientos por COVID-19 han aumentado drásticamente en todo Afganistán. Los hospitales están informando de la escasez de suministros, oxígeno y camas para pacientes con y sin COVID-19. Varios ciudadanos estadounidenses han informado que se les ha negado el ingreso a los hospitales debido a la falta de espacio”.

Traducido por Elena de la Cruz.

Nota del editor: El Proyecto de Vacunación/COVID-19 de SciCheck es posible gracias a una beca de la Robert Wood Johnson Foundation. La fundación no tiene control alguno sobre las decisiones editoriales de FactCheck.org y los puntos de vista expresados en nuestros artículos no reflejan necesariamente el punto de vista de la fundación. El objetivo del proyecto es aumentar el acceso a información precisa sobre el COVID-19 y las vacunas, y reducir el impacto de información errónea.