INGREDIENTES
Cebolla 1 Unidad
Carne de chancho cortada en cubos 1 k
Sal y Pimienta A gusto
Almendras peladas fileteadas 50 g
Pimiento amarillo 1 Unidad
Vino blanco 50 cc
Ajo 4 Dientes
Aceite 1 cda.
Piñones 50 g
Pasas de uva rubia 50 g
SALSA
Canela ½ cda.
Queso fresco cortado en cubos 30 g
Leche 250 cc
Nueces peladas 90 g
Nuez Moscada Una pizca
Azúcar 1 cda.
Almendras peladas 20 grs.
Pimienta A gusto
Sal fina 1 cda.
PROCEDIMIENTO
Ase los chiles en el horno caliente.
Pique el cilantro y reserve
Desgrane la granada y reserve.
RELLENO
Corte la cebolla doble ciselado y pique el ajo.
Corte la carne de chancho en cubos de 1 cm de lado.
Corte el pimiento amarillo en brunoise.
En una sartén caliente con aceite saltee la cebolla.
Incorpore el ajo y los cubos de carne y saltee durante 3 minutos.
Deglase con el vino y deje evaporar el alcohol.
Añada las pasas, los piñones y las almendras y continúe la cocción.
Agregue los pimientos amarillos, cocine 5 minutos y salpimiente.
SALSA
Corte el queso fresco en cubos.
Procese la leche con el queso, las nueces y las almendras.
Agregue sal, pimienta, azúcar, canela, nuez moscada y continúe procesando hasta obtener una crema espesa.
PRESENTACIÓN
Rellene los chiles y disponga en una fuente.
Bañe con la salsa y espolvoree con el cilantro y los granos de granada de manera de formar la bandera mexicana.
SU HISTORIA
El chile en nogada es un platillo representativo de la cocina mexicana que hace referencia a los colores de la bandera por los ingredientes con los que se presenta: el verde del chile y el perejil, el blanco de la nogada y el rojo de la granada.
Es originario de Puebla, en donde podemos encontrar una gran diversidad gastronómica, pero sin duda el chile en nogada es uno de sus platillos más representativos. Incluso forma parte del patrimonio y de la identidad de sus pobladores. Se tiene la creencia de que el platillo fue creado en 1821 por las monjas del convento de Santa Mónica en honor a Agustín de Iturbide, a quien se le ofreció un banquete en la casa del obispo en su visita a Puebla.
Sin embargo, las evidencias históricas contradicen esta leyenda, pues la primera referencia a los chiles en nogada se encuentra en un recetario de cocina poblana de 1714, donde se describe la forma de elaborar un postre picante llamado “chiles rellenos en salsa de nuez”.
La receta de los chiles en nogada fue pasando de generación en generación, se ha ido modificado constantemente. Cada familia le ha dado su toque especial, lo que nos permite probar un sabor diferente en cada chile en nogada que comemos, demostrando que la cocina mexicana tiene estos espacios de libertad en donde la estandarización gastronómica no ha podido penetrar todos los fogones.

