Los republicanos dicen que una carta de un funcionario de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH, por sus siglas en inglés) admite que la agencia financió la llamada investigación de ganancia de función sobre los coronavirus de murciélagos en China, y algunos vinculan falsamente al estudio con el coronavirus que causó la pandemia. Pero la investigación, que los NIH mantienen no es de ganancia de función, no pudo haber derivado en el SARS-CoV-2, el virus que causa el COVID-19.

El personal republicano del Comité de Supervisión y Reforma de la Cámara de Representantes de Estados Unidos difundió el 20 de octubre una carta del director adjunto principal de los NIH Lawrence A. Tabak en la que responde a una consulta sobre una subvención otorgada a EcoHealth Alliance, una organización científica sin fines de lucro con sede en EE. UU. enfocada en la prevención de pandemias y la protección medioambiental.

La subvención, que se otorgó en 2014 y fue renovada en 2019 para luego ser cancelada en abril de 2020, ha sido objeto de mucha controversia. Esta evaluó la posibilidad de que los coronavirus de murciélagos en China se derramaran naturalmente e infectaran a personas, e incluyó algunos experimentos que mezclaron y combinaron elementos de diferentes virus para comprenderlos mejor. También incluyó una colaboración con científicos del Instituto de Virología de Wuhan (WIV, por sus siglas en inglés).

En la carta, Tabak dijo que EcoHealth Alliance había violado los términos de la subvención al no informar de inmediato sobre un resultado inesperado en un experimento en el que unos ratones se enfermaron más cuando fueron infectados con un coronavirus modificado.

Los republicanos se apresuraron a interpretar la carta como una admisión de que la agencia había financiado una investigación de ganancia de función.

En los comentarios que acompañan a la carta diseminada, el comité dijo en Twitter que los NIH “confirmaron hoy que EcoHealth y la WIV llevaron a cabo una investigación de ganancia de función con los coronavirus de murciélagos” y que EcoHealth “mintió” a los NIH.

Otros medios de comunicación conservadores se hicieron eco de estas declaraciones y agregaron que el Dr. Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID, por sus siglas en inglés), “mintió” sobre la financiación.

Como explicaremos, aún está abierto a debate si los experimentos son considerados o no de “ganancia de función”, es decir una investigación en la que un virus u otro patógeno se modifican para volverse más virulentos o infecciosos para los humanos. Los NIH han dicho que no reúnen los requisitos bajo sus criterios y reiteraron su posición después de la publicación de la carta de Tabak. Otros expertos han expresado opiniones muy diversas. No hay pruebas de que Fauci proporcionase información falsa a sabiendas o haya engañado a alguien.

Sin embargo, algunos republicanos fueron más lejos y usaron la carta para vincular falsamente a la investigación financiada por los NIH con la pandemia de COVID-19. En una entrevista en Ingraham Angle de Fox el 21 de octubre, el representante de Kentucky James Comer, el miembro de mayor rango del comité, dijo erróneamente que la carta de los NIH “prueba que desde el principio este virus se inició en el laboratorio de Wuhan”.

La carta no prueba eso. De hecho, hace un gran esfuerzo para afirmar explícitamente lo contrario, señalando que los virus utilizados en los experimentos “están evolutivamente a décadas de diferencia del SARS-CoV-2” y que “no podrían haber sido el origen del SARS-CoV-2”.

Con anterioridad otros republicanos, incluidos el representante de Florida Matt Gaetz y el senador Rand Paul de Kentucky, en ocasiones han insinuado falsamente que el proyecto podría haber llevado a la creación del SARS-CoV-2. Paul sostuvo un debate acalorado con Fauci en julio cuando cada uno acusó al otro de mentir.

El falso y provocativo hashtag #FauciLiedPeopleDied (#FauciMintiólaGenteMurió) también comenzó a aparecer en Twitter después de publicarse la carta en la plataforma.

No está conectado al virus de la pandemia

Los experimentos de EcoHealth Alliance no tienen ninguna relación con la pandemia del COVID-19 y no produjeron el SARS-CoV-2, según los NIH.

“El análisis de los datos genómicos publicados y otros documentos de la compañía subvencionada demuestran que los coronavirus de murciélagos desarrollados de manera natural estudiados con la subvención de los NIH son muy distantes genéticamente del SARS-CoV-2 y no podrían haber causado la pandemia del COVID-19”, dijo el director de los NIH, el Dr. Francis Collins en un comunicado el 20 de octubre, refiriéndose a un análisis publicado en el sitio web del NIAID. “Cualquier aseveración que afirme lo contrario puede demostrarse como falsa”.

Los análisis muestran que los virus utilizados en los experimentos de EcoHealth Alliance solo comparten alrededor del 80% de sus genomas con el SARS-CoV-2, una gran diferencia en comparaciones como estas.

Se han identificado virus mucho más similares que comparten del 96% al 97% de sus genomas con el SARS-CoV-2. Estos incluyen el BANAL-52, un coronavirus de murciélagos encontrado en Laos y notificado en septiembre, y el RaTG13, una secuencia de virus recopilada por el Instituto de Virología de Wuhan que también ha sido objeto de mucha especulación sin fundamento.

Pero incluso estos, explica el análisis, siguen siendo demasiado diferentes para haber dado lugar al SARS-CoV-2.

Dejando de lado los experimentos específicos realizados con los fondos de la subvención, no hay evidencia de que el SARS-CoV-2 provenga de un laboratorio y muchos expertos dicenque es virtualmente imposible que haya sido diseñado.

La carta de los NIH

En la carta, Tabak describe una supuesta infracción a las reglas de notificación de la subvención en relación con un experimento que, según la agencia, se llevó a cabo entre 2018-2019 y fue relatado en un informe de progreso que EcoHealth presentó en agosto de 2021.

El experimento, dijo Tabak, probaba si las proteínas de la espícula de los coronavirus de murciélago eran capaces de fijarse a receptores ACE2 humanos, que los virus usan para ingresar en las células, en ratones.

El experimento es similar a una investigación publicada en PLOS Pathogens en 2017, que estudió dos de los mismos virus modificados. En ese estudio, los investigadores utilizaron la cadena principal del WIV1, un virus similar al SARS de murciélagos reportado en 2013, e intercambiaron las proteínas de la espícula de dos coronavirus de murciélagos recientemente identificados para ver si, como el WIV1, podían usar el receptor ACE2 para ingresar a células humanas cultivadas en una placa de Petri. Y pudieron.

Esta vez los investigadores hicieron un experimento similar, pero analizaron los virus quiméricos en ratones. Ya que los ratones tienen su propio receptor ACE2, los animales fueron diseñados para expresar la forma humana, pero no se modificaron en ninguna otra manera.

“En este experimento limitado, los ratones de laboratorio infectados con el coronavirus de murciélagos SHC014 WIV1 se enfermaron más que los infectados con el coronavirus de murciélagos WIV1”, escribió Tabak. “Como ocurre a veces en la ciencia, este fue un resultado inesperado de la investigación, y no algo que los investigadores se habían propuesto”.

Como se muestra en la sección 3.1 del informe del progreso de la subvención que fue proporcionado y divulgado por los republicanos del comité de la Cámara, la infección con los virus mató a algunos de los ratones, siendo el virus quimérico especialmente letal. Este virus mató a seis de los ocho ratones, se replicó mejor que el WIV1 en varios tejidos de ratón y causó más patología en el pulmón.

Tabak dijo en su carta que el plan de la investigación había sido revisado por la agencia antes de la financiación y que esta determinó que no cumplía con la definición de ganancia de función de los NIH -lo que la agencia denomina a una investigación que involucra patógenos mejorados que tienen potencial pandémico– “porque no se había demostrado que estos coronavirus de murciélago infectan a humanos”. Por lo tanto no estaba sujeto a revisión bajo el marco de patógenos realzados del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS, por sus siglas en inglés).

Pero Tabak agregó “por precaución y para añadir un nivel adicional de supervisión” la agencia incluyó criterios en los términos y condiciones de la subvención otorgada para una revisión secundaria “como el requisito de que el subvencionado informe de inmediato un aumento de un registro en el crecimiento”, es decir, un aumento de un crecimiento viral diez veces mayor para “determinar si los objetivos de la investigación deben reevaluarse o deben promulgarse nuevas medidas de bioseguridad”.

“EcoHealth no informó de este hallazgo de inmediato, como lo exigían los términos de la subvención”, dice la carta. “EcoHealth ha sido notificado de que tiene cinco días a partir de hoy para enviar a los NIH todos y cada uno de los datos no publicados de los experimentos y el trabajo realizado bajo esta subvención”.

Tabak luego empleó la mayor parte de la segunda página de la carta para explicar que los coronavirus de murciélagos utilizados en los experimentos “no podrían haber sido la fuente del SARS-CoV-2 y la pandemia del COVID-19”, como ya hemos establecido.

Por su parte, EcoHealth cuestiona la caracterización de los NIH.

“EcoHealth Alliance está trabajando con los NIH para abordar de inmediato lo que creemos que es una interpretación errónea de los requisitos de notificación de la subvención y lo que mostraron los datos de nuestra investigación”, dijo el portavoz del grupo Robert Kessler  en una declaración proporcionada a FactCheck.org. “Estos datos se dieron a conocer tan pronto como nos enteramos, en nuestro informe del año 4 en abril de 2018. Los NIH revisaron esos datos y no indicaron que se requiriera una revisión secundaria de nuestra investigación, de hecho permitieron que la financiación del año 5 avanzara sin demora”.

El informe del progreso de la investigación señala que los experimentos con ratones “continuarían” en el año 5.

En su declaración, Kessler confirmó que la subvención a la organización no estaba en curso. De manera similar, Collins le dijo a la CNN que la subvención estaba suspendida “desde el año pasado”.

El debate sobre la ganancia de función

Aunque Tabak no menciona en su carta que el experimento de EcoHealth en cuestión fue de ganancia de función, numerosos republicanos interpretaron que la carta admitió que lo era.

Como hemos escrito, la ganancia de función puede referirse a una gran cantidad de experimentos científicos que tienen como objetivo agregar una función a un virus u organismo que es completamente benigna, como hacer que una cepa viral sea más fácil de cultivar para aumentar mejor el rendimiento de una vacuna. Lo que es controversial son las investigaciones que podrían hacer que los virus u otros microbios infecciosos sean más peligrosos, ya sea aumentando su transmisibilidad o su virulencia.

Algunas personas han argumentado que este tipo de investigaciones deberían limitarse o prohibirse porque son demasiado riesgosas, mientras que otras dicen que estas investigaciones son necesarias para estar mejor preparados contra fenómenos como las pandemias.

Al tanto de este debate, en 2014 el gobierno de EE. UU. instituyó una pausa para nuevos fondos para investigaciones en las que “puede anticiparse razonablemente” que se mejore la transmisibilidad o virulencia de los virus de la influenza, el MERS o el SARS. Tres años después el gobierno levantó la moratoria y dio a conocer un nuevo marco para tomar decisiones de financiamiento para este tipo de proyectos caso por caso.

El marco se refiere a las decisiones de financiación de “investigaciones propuestas donde puede anticiparse razonablemente que crearán, transferirán o utilizarán” lo que denominan “patógenos pandémicos potenciales mejorados” o ePPP,  por sus siglas en inglés. Un patógeno pandémico potencial, o PPP, es uno que es “probablemente altamente transmisible y probablemente capaz de propagarse de manera amplia e incontrolada en poblaciones humanas” y al mismo tiempo “probablemente altamente virulento y que probablemente cause una morbilidad y/o mortalidad significativa en humanos”. Un ePPP es un PPP “producto de la mejora de la transmisibilidad y/o virulencia de un patógeno”. Incluso si un virus tiene el potencial de provocar una pandemia, no se consideraría “mejorado” si se encuentra en la naturaleza.

Esta definición formal difiere en varios aspectos de lo que se describe en el informe del progreso de la subvención, concretamentel, la investigación tendría que haber anticipado que iba a producir un ePPP y que el virus en cuestión debía ser “probablemente muy” virulento y contagioso, específicamente en humanos.

Los NIH argumentan que los experimentos de EcoHealth Alliance, aunque produjeron un virus más virulento en ratones, no cumplieron con esa definición.

“No se ha probado que los coronavirus de murciélagos utilizados en esta investigación infecten a seres humanos, y no había una anticipación razonable de que los experimentos aumentaran la transmisibilidad o la virulencia en los seres humanos”, dijo un portavoz de los NIH al New York Times tras la publicación de la carta, añadiendo que los experimentos no hubieran suscitado una revisión.

El NIH dice que solo ha dado luz verde a tres proyectos bajo su marco para los ePPP.

Vale la pena señalar que, como antes con sus experimentos en 2017, los investigadores estaban trabajando con el WIV1, un virus que ya tenía la capacidad de ligarse al ACE2 humano, por lo que el intercambio de proteínas de la espícula de otros virus tenía como objetivo reemplazar una función, no dar una nueva potencia al virus, como ha señalado anteriormente el virólogo Stuart Neil del King’s College de Londres.

Los NIH también explican en su sitio web que el WIV1 “no se sabe que cause infección en humanos, pero se ha demostrado en laboratorios que infecta tanto a células humanas como a ratones transgénicos ACE2, lo que lo convierte en una herramienta ideal para usar en estos estudios”.

Nos comunicamos con los NIH para obtener más información, pero no recibimos una respuesta.

Otros expertos no están de acuerdo. Richard Ebright, profesor de química y biología química en la Universidad de Rutgers, y detractor de las investigaciones de ganancia de función, coincide con los republicanos en cuanto a la interpretación de la carta. “Los NIH corrigen las declaraciones falsas del director de los NIH, Collins, y del director del NIAID, Fauci, de que los NIH no habían financiado la investigación de ganancia de función en Wuhan”, escribióen Twitter.

Muchos expertos le dijeron a The Intercept, que publicó otros documentos similares el mes pasado después de demandar a los NIH, que el trabajo que estaba haciendo EcoHealth Alliance se podía considerar de ganancia de función, aunque uno dijo que no era problemático.

Angela Rasmussen, viróloga de la Organización de Vacunas y Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Saskatchewan, le dijo al Intercept que estaba claro que la investigación no fue de ganancia de función porque no era posible concluir que los virus serían dañinos para los humanos. “No podían predecir que estos virus serían más patogénicos, o incluso patogénicos en los humanos”, dijo. “Tampoco estudiaron su transmisibilidad”.

Aun así, otros expertos dicen que independientemente de la definición técnica de ganancia de función, la investigación descrita en el informe del progreso del estudio les pareció demasiado arriesgada y que despierta dudas sobre el proceso de revisión de los NIH.

Fauci se defendió a sí mismo, respondiendo a las afirmaciones del senador Paul de que “mintió” en una entrevista de ABC News el 24 de octubre diciendo que ni él ni Collins “mintieron o engañaron” a nadie porque él estaba operando bajo el marco establecido. “Hay personas que lo interpretan de esa manera”, dijo refiriéndose a quienes ven a la investigación como una ganancia de función, “pero cuando miramos las directrices dentro del marco, ese no es el caso”.

Rasmussen dijo que el tuit del comité era “incorrecto” ya que la carta “establece claramente que esto no era ganancia de función según la definición del P3CO, que para el trabajo financiado por los NIH es el estándar pertinente”, refiriéndose  al marco de normas sobre el manejo de dicha investigación del HHS.

Pero también criticó a EcoHealth, diciendo que “la falta de transparencia y el incumplimiento de los requisitos de los NIH es indefendible”.

Collins también culpó a EcoHealth.

“Aquí se equivocaron. Habrá consecuencias para EcoHealth”, le dijo al Washington Post en una entrevista.

Pero también reconoció que esta nueva información no significa que nada de lo ocurrido fue riesgoso. Si el grupo hubiera informado de sus resultados antes, dijo, “no habría sido una razón para presionar el botón de pánico y decir, dios mío, esto es peligroso”.

“En esta ocasión no informaron de los resultados de un experimento del que deberían habernos informado de inmediato”, dijo Collins también sobre EcoHealth Alliance en una entrevista con la CNN. “Esta no es una circunstancia en la que creo que se podría decir que hubo un gran error que puso en riesgo vidas humanas”.

Traducido por Elena de la Cruz.

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