INGREDIENTES

Queso crema 700 g

Leche condensada 340 g

Harina leudante 200 g

Mantequilla 100 g

Harina leudante (para el relleno) 50 g

Azúcar 70 g

Huevos (para el relleno) 3

Huevos 1

Agua fría 3 cucharadas

Papel film 50 cm

Esencia de vainilla 3 cucharaditas

Azúcar (para el relleno) 1 y 1/2 cucharadas

Chocolate en trozos (para decorar) a gusto

Salsa de chocolate (para decorar) a gusto

Menta fresca (algunas hojitas para decorar) a gusto

Papel de aluminio 50 cm

PROCEDIMIENTO

Prepara una masa brisée, pero en lugar de usar una tartera, toma un molde desmontable de 26 cm, enmantecado y enharinado, cubre el fondo con un disco de masa brisée de medio cm de espesor. 

Batir en un bol el queso crema, agregar el azúcar, la esencia de vainilla, uno a uno los huevos, la harina y finalmente la leche condensada. Dejar reposar unos minutos antes de colocar esta preparación sobre la base, en el mismo molde donde se horneó.

Con el horno al mínimo, colocar en el piso del horno una asadera o fuente con agua, para que suelte vapor. Cubrir el molde (que ya contiene la base y relleno) con el papel aluminio. Cocinar por 1 hora, abrir el horno, retirar (con cuidado) el papel aluminio y la bandeja de agua y cocinar por otros 15 minutos. Apagar el horno y dejar el molde durante otros 15 minutos. Retirar y terminar de enfriar a temperatura ambiente.

Una vez frío, con una espátula o cuchillo de untar, asegúrate de despegar todos los lados del molde y retira la parte desmontable del mismo. Cortar en porciones y presentar en platos individuales, decoradas con trozos de chocolate, salsa de chocolate y unas hojitas de menta.

Servir este delicioso cheesecake New York en desayunos, meriendas o como postre.

SU HISTORIA

El exquisito pastel de queso de New York, un clásico de esa ciudad.

El origen de esta receta se remonta a los Juegos Olímpicos iniciados en el 776 A. C. en la ciudad griega de Olimpia situada en el valle del Alfeo.

Los griegos se dedicaban al cultivo de cereales, principalmente trigo y cebada, con los cuales fabricaban pan y tortas, simples o aderezadas con queso o miel. Galeno, médico griego proponía a los atletas un régimen basado en productos lácteos, queso e higos durante las competiciones.

Posteriormente Marco Porcio Catón, llamado Catón “el viejo” (234 a. C-149 a. C), político, escritor y militar romano, incorporó dicha receta a uno de sus libros de cocina romana.

En este libro aborda diferentes temas relacionados con la educación integral del buen ciudadano, los valores personales y sociales que debe reunir el “buen agricultor”, hace un detallado análisis de la importancia de la vitivinicultura en la economía agraria de la Península Itálica y ofrece recetas de elaboración: entre esas recetas se encuentra el primer registro escrito que se conoce del famoso postre Cheesecake o Pastel de Queso.

La receta fue apropiada por los romanos en la época en que conquistaron las tierras griegas y luego la expandieron por el resto de Europa. Pero al expandirla resulta que fueron descubriendo que el queso era preparado en las diversas regiones con diferentes técnicas culinarias.

De esta manera el cheesecake se fue redescubriendo así mismo con diversas combinaciones.

De esta manera los italianos le aplicaron el queso de ricota, los griegos aplicaron diversas variedades como la ricota, los quesos de granja, el queso feta, mizithra, suizo, inclusive combinaciones de éstos. Por su parte los alemanes siempre optaron por los clásicos quark y requesón.

Los franceses con su típica tradición de grandes culinarios prefirieron el queso Neufchatel y le han incorporado para lograr una torta de consistencia ligera y aireada.

Cuando la cheesecake se encontraba instalada en la gastronomía europea le llegó el momento de cruzar el Océano Atlántico. Ya en Estados Unidos un productor de quesos intentó elaborar la receta de cheesecake que incorpora el queso francés Neufchatel y por error dio origen al reconocido queso Philadelphia (Kraft Foods, fundador originario de esa ciudad). Este error haría surgir el famoso cheesecake americano.