Los albergues de migrantes de Tijuana llegan al fin del año llenos a capacidad y con la expectativa de que pronto lleguen a la frontera miles de haitianos, centroamericanos e incluso mexicanos que huyen de la guerra entre carteles.
“Desafortunadamente hemos tenido que decir a muchas familias que ya no tenemos en dónde alojarlos”, dijo a El Latino el pastor Gustavo Banda, director de Templo Caballeros de Jesús y la Pequeña Haití, en el Cañón del Alacrán en Tijuana.
Es el albergue más grande en la ciudad pero también el más ocupado. “Ahorita tenemos una 1,100 personas y unas familias que van a estar muy temporalmente, pero ya no podemos alojar más; muchas personas están durmiendo sobre el piso del templo”, dijo el pastor.
Es una situación que comenzó a experimentarse en todos los albergues de Tijuana desde que hace un par de semanas comenzaron a llegar en solo unos días aproximadamente 1,500 migrantes haitianos que salieron de Chiapas rumbo a la frontera.

Algunos haitianos platicaron a El Latino que es solo la avanzada de muchos migrantes más.
¿Cuántos haitianos podrían llegar próximamente? Francoise, quien tuvo la suerte de encontrar refugio en el albergue Volviendo a la Patria, dijo con expresión de asombro que “muchos, muchos, como 50,000”.
“No todos vienen a Tijuana pero sí vienen a toda la frontera”, dijo Francoise en español que aprendió en Brasil y Chile.
Michau, otro migrante haitiano, quien deambula cerca del campamento migrante El Chaparral porque no encuentra albergue, dijo que “sí, yo diría que sí como 50,000, porque están saliendo muchos de Tapachula, pero a Tapachula están llegando todavía más”.
El padre Pat Murphy, director de la Casa del Migrante de Tijuana, dijo en un reciente evento que no habrá otra opción que preguntar al gobierno qué va a hacer con tantos migrantes.
“Sabemos que por el programa Quédate en México van a llegar como 9,000 a Tijuana y menos a Mexicali, además de los miles de haitianos que están llegando y los que vienen en camino, y además de los centroamericanos y los mexicanos que también huyen de la violencia y la miseria”, dijo el padre.
“Si en Tijuana se calcula que unos 40 albergues tienen capacidad para recibir a cuando mucho 6,000 personas, nosotros en la sociedad civil ya no tenemos mayor capacidad, así que tenemos que preguntar ¿gobierno, qué vas a hacer con tanta gente”, cuestionó el sacerdote de la orden de San Antonio Scalabrini, patrono de los migrantes y refugiados.
La Casa del Migrante, por ejemplo, puede recibir a cien personas, pero por lo menos 30, en su mayoría haitianos han aguardado afuera, a veces bajo la lluvia, en espera de que se desocupen algunos lugares para ocuparlos.
Mientras tanto el gobierno local apoya limitadamente a los migrantes.
Ante la ola de haitianos, acomodó a unas 80 personas en el auditorio de un centro deportivo. También abrió recientemente un albergue con capacidad máxima de 120 personas, pero permite a los migrantes, en su mayoría familias, estar un máximo de 72 horas y luego los deja de nuevo en la calle.
Los migrantes tampoco pueden ir al campamento en El Chaparral porque la alcaldía lo cercó y montó vigilancia policiaca permanente para que solo ingresen las personas a las que les dio identificación, además de que les cortó el suministro eléctrico.
El pastor Albert Rivera, director del albergue Ágape, advirtió que a la actual ola de migrantes haitianos se une otra de centroamericanos.
“Estos días estaban llegando mucho haitianos y ahora nos comenzaron a llegar muchos centroamericanos, y no son personas que venían con la caravana en la Ciudad de México; parece que van a venir muchísimos” al iniciar el 2022, dijo.

