SAN DIEGO.- El lugar de la cita había sido elegido de antemano, pues se trataba de unir fuerzas para realizar un proyecto común y largamente esperado: La nueva Garita de Otay Mesa II.

Aún sin saber a ciencia cierta cuál va a ser el costo de esta garita de cuota y los detalles sobre la inversión que representará para ambos países vecinos.

 “Nosotros hemos invertido 600 millones de dólares en este proyecto que cuesta 1000 millones de dólares, el resto pensamos sacarlos del resto de los peaje, así como ir por más becas del paquete de infraestructura”, dijo Mario Orso, director del Proyecto por Caltrans cuando un reportero lo abordó sobre los detalles de la misma.

Pero cuando este reportero le insistió sobre cuanto iba a representar la cuota que los automovilistas tendrían que pagar para cruzar de México a Estados Unidos, atajó: “Ahí viene la gobernadora”.

Acompañada por el Embajador

Se refería, en efecto a la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila Olmeda, quien arribó acompañada por el Embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, y la alcaldesa de Tijuana, Monserrat Caballero.

Luego de una charla en el que se les vio muy contentos, vinieronlas clásicas presentaciones para ‘romper el hilelo’. Ahí se saludaron y dialogaron -al margen de los tradicionales protocolos y formalismos- con el director ejecutivo de SANDAG, Hasan Ikhrata; el Cónsul General de México en San Diego, Carlos González Gutiérrez y el Congresista Juan Vargas.

Los invitados serían recibidos por la Vicegobernadora de California, Eleni Kounalakis, e invitados a tomar asiento en una larga mesa localizada bajo una carpa y en la parte más alta de donde se construye el ramal vial que conectará la ruta estatal 11 con la 125 y 95 con las autopistas interestatales 805 y 5, esperaban sentados (as) decenas de invitados (as).

Vista privilegiada

Desde esta vista privilegiada se observaba la malla metálica que separa la población fronteriza entre ambos países que comparten una frontera común.

En la amplia mesa la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila Olmeda, inició su exposición dejando claro que lo haría con “el corazón”, sin proporcionar datos concretos de cómo se llevaría a cabo la inversión por el lado de México.

Se “llevó la tarde”

La tarde se la llevó, sin embargo, la alcaldesa de Tijuana, Montserrat Caballero Ramírez, quien llegó calladita y sin hacer muchos aspavientos, pero fue tema de elogios del Embajador Salazar y el alcalde de San Diego, Todd Gloria, quien en el extremo de la mesa principal dialogaba con la presidenta de SANDAG y alcaldesa de Encinitas, Catherine Blakespear. Quizás por la apretada agenda de trabajo del día de ambos jefes de gobierno no pudo falta la comida ‘para llevar’.

En otro lado de la mesa y con la modestia y discreción que le caracteriza se encontraba el alcalde de Imperial Beach, Serge Dedina, un ex surfista quien por años ha tenido que ‘lidear’ con los escurrimientos de aguas negras provenientes de Tijuana.

El congresita Juan Vargas no perdió la oportunidad de mencionar, en su discurso, anécdotas sobre el perfil del ahora Embajador Ken Salazar, ex secretario de Interior de Estados Unidos, durante la administración encabezada por el ex presidente Barack Obama,aunque no pareció divertir demasiado al diplomático, quien escuchó con gesto adusto.

Elogio al trabajo de Pete Flores

Estaba tan metido en su exposición el congresita Vargas que no se había dado cuenta que aunque hizo mención de Pete Flores, Comisionado Asistente Ejecutivo de la Oficina de Operaciones de Campo del  CBP, quien ya se había retirado.

Vale mencionar que el Embajador Ken Salazar elogió a Flores por su dedicación al trabajo en la agencia federal de aduanas.

Al lado de Vargas estaba también la congresista Sara Jacobs y ya iniciado el evento apareció en la mesa el también congresista demócrata Scott Peters. A los tres, la vicegobernadora Kounalakis agradeció sus gestiones ante la legislatura federal para el avance del proyecto.

En fin, una tarde en que se dio cita la llamada ‘Clase Política’ de San Diego y Tijuana en el que se hicieron promesas y se plantearon expectativas de un proyecto que se espera se termine y este listo para el 2024 “y si se puede antes”, según se dijo en las alturas de Otay Mesa.

En una tarde llena de elogios, se la llevó Montserrat Caballero (blusa rosa, frente al micrófono, quien tuvo una breve intervención en el evento. A un lado, de izquierda a derecha, el Embajador Ken Salazar, la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila Olmeda y el Cónsul General de México en San Diego, Carlos González Gutiérrez.
La mesa principal estaba dispuesta y se llenó con los miembros de la llamada ‘Clase Política’. Solo faltaba en ella el congresista demócrata Scott Peters, quien arribó poco más tarde de iniciado el evento. Atrás de ellos (as), las banderas de los dos países, las bellas montañas y el campo abierto de las alturas de Otay Mesa. Foto: Horacio Rentería/El Latino San Diego.