El 25 de noviembre 1901 el psiquiatra y neurólogo Alemán Aloysius Alois Alzheimer tuvo una sesión con la paciente Augueste Deter, quien sufrió cambios drásticos en su conducta en un año.

Sus síntomas incluían la pérdida de la memoria ante escenarios recientes y de corto plazo, que antes recordaba con evidente lucidez.

Así como el Médico Alois se entera que con el paso de los años, en ciertas personas durante la vejez, sí existe un deterioro causado por la muerte de neuronas que son claves para la memoria humana, lo cual describiría después en su famoso libro “La maladie d’Alzheimer”m (El Mal de Alzheimer”.

¿Pero que es propiamente esta enfermedad?

La Asociación de Alzheimer (Alzheimer’s Association) la define como “un tipo de demencia que causa problemas con la memoria, el pensamiento y el comportamiento. Los síntomas generalmente se desarrollan lentamente y empeoran con el tiempo, hasta que son tan graves que interfieren con las tareas cotidianas”.

Esta asociación agrega que el Alzheimer “es una enfermedad progresiva, en la que los síntomas de demencia empeoran gradualmente conel paso de los años”.

Indica la organización que “en sus primeras etapas, la pérdida de memoria es leve, pero en la etapa final de Alzheimer, las personas pierden la capacidad de mantener una conversación y responder al entorno”.

Otro dato significativo, de acuerdo con la Asociación de Alzheimer es que esta enfermedad “es la sexta principal causa de Muerte en los Estados Unidos (y) las personas con Alzheimer viven u  promedio de ocho años después de que los síntomas se vuelven evidentes, pero la supervivencia puede oscilar entre los cuatro y los 20 años, dependiendo de la edad y otras afecciones de salud”.

Se continúa investigando

Agrega que en la actualidad, “el Alzheimer no tiene cura, pero hay tratamientos para los síntomas, disponibles, y se continúa investigando”. Y se afirma que “si bien los tratamientos actuales no pueden detener el avance de la enfermedad, pueden ralentizar (hacer más lento, por un tiempo, al menos, su avance, y por lo tanto,) el empeoramiento de los síntomas y mejorar -en lo posible- la calidad de vida de las personas con Alzheimer y sus cuidadores”.

De hecho, se afirma en el mismo contexto, “hoy se trabaja a nivel mundial para encontrar mejores formas de tratar la enfermedad,  retrasar su inicio y evitar su desarrollo”.

Alto riesgo entre los latinos

Y de acuerdo con la Asociación de Alzheimer,  “la comunidad Latina se enfrenta a un mayor riesgo de enfermedad de Alzheimer y otras demencias porque (como la población general en los Estados Unidos) viven más tiempo pero tienen mayores índices de factores de riesgo

Advierte en este sentido qaue “aproximadamente el 13% de los Hispanos que tienen más de 65 años de edad padecen Alzheimer u otra demencia”.

Y otros hechos, conforme a esta asociación es que “los hispanos tienen 1.5 veces más tendencia a a tener demencia que los caucásicos” y se requiere mayor investigación debido a que “un tercio de los hispanos en Estados Unidos (33%) “report que ha sentido discriminación cuando están buscando cuidado de salud; casi 9 de cada 10 (85%) dice que es importante que los proveedores de cuidado Alzheimer y la demencia aprendan sus antrecedentes y experiencias étnicas raciales”.

Destaca que “casi 6 de cada 10 personas (57%) creen que una pérdida significativa de memoria o habilidades cognitivas es una parte normal del envejecimiento”.

Al igual que la Asociación de Alzheimer la Family Caregiver Alliance (Alianza de Cuidadores Familiares, FCA,  por sus siglas en inglés) define a esta enfermedad como “un tipo de demencia que causa problemas con la memoria, el pensamiento y el comportamiento. (Y) los síntomas generalmente se desarrollan lentamente y empeoran con el tiempo, hasta que son tan graves que interfieren con las tareas cotidianas”.

Dificultad para recordar

Ambas organizaciones coinciden también en que “el síntoma más común del Alzheimer es la dificultad para recordar información aprendida”.

Indica FCA que “al igual que sucede con el resto de nuestro cuerpo, el cerebro cambia a medida que envejecemos”.

Síntomas más comunes:

Y advierte otro hecho incuestionable: “La mayoría de nosotros en algún momento notaremos una capacidad de pensamiento más lenta y problemas ocasionales para recordar ciertas cosas. Sin embargo, la pérdida de memoria grave, la confusion y otros cambios importantes en la forma en que funciona nuestra mente puede ser un signo de que las células del cerebro están fallando”.

Señala que la dificultad de recordar información recién aprendida (de corto plazo) se explicaría al hecho de que “los cambios ocasionado por el Alzheimer generalmente comienzan en la parte del cerebro que afecta al aprendizaje”

(Y) “a medida que el Alzheimer avanza en nuestro cerebro, se agravan los síntomas, entre ellos, la desorientación; cambios en el humor y el comportamiento; confusion cada vez más grave en relación con eventos, horas y lugares; sospechas infundadas sobre familiares, amigos y cuidadores profesionales, pérdida de la memoria y cambios en el comportamiento más graves, y finalmente, dificultad para hablar, tragar y caminar”.

Pero dejemos que sea la propia FCA la que nos oriente, en su propia concepción, lo que es en la práctica la enfermedad de Alzheimer:

“Como pequeñas fábricas”

“Los cambios microscópicos en el cerebro comienzan mucho antes de que aparezcan los primeros signos de pérdida de memoria. El cerebro tiene 100 mil millones de células nerviosas (neuronas). Cada célula nerviosa se conecta con muchas otras para formar redes de comunicación. Los grupos de células nerviosas tienen tareas especiales. Algunos ayudan a pensar, aprender y recordar. Otros ayudan a ver, escuchar y oler”, explica.

Ejemplifica que “para hacer su trabajo, las células del cerebro funcionan como pequeñas fábricas. Reciben suministros, generan energía, construyen equipos y se deshacen de los desperdicios. Las células también procesan y almacenan información y se comunican con otras células”.

Alimentación y oxígeno

Agrega en este sentido que para poder “mantener todo el sistema en funcionamiento requiere coordinación y grandes cantidades de combustible y oxígeno. Los científicos creen que la enfermedad de Alzheimer impide que partes de las fábricas de las células funcionen correctamente. No están seguros de dónde comienza el problema”

Y concluye que “al igual que sucede en una fábrica real, las averías y los atascos en un sistema causan problemas en otras áreas. A medida que el daño se extiende, las células pierden su capacidad de trabajar y, finalmente, mueren. Esto causa cambios irreversibles en el cerebro”, aunque aclara que “no todas las pérdidas de memoria son causadas por el Alzheimer” y por ello -ante la duda- debe consultarse a un médico certificado.

Finalmente anticipamos la recomendación de la Asociación de Alzheimer: “Si a usted o a un ser querido le diagnosticaron Alzheimer o un tipo de demencia relacionado, no está solo. La Alzheimer’s Association es un recurso confiable que brinda información, educación, derivaciones y apoyo a millones de personas afectadas por esta enfermedad”, i.

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