San Diego.- Muchos mexicanos ‘festinaron’ la derrota sufrida la noche el sábado 7 de mayo por Saúl ‘El Canelo’ Alvarez, ante el ruso Dmitry Bolovi.

Hubo comentarios de toda índole: Que el boxeador jalisciense es soberbio y que le falta humildad; que es un nuevo producto de la nueva mercadotecnia del boxeo; que estaba inflado; que escogía sus peleas; que se enfrentaba a puro ‘bulto’, que estaba sobrevalorado, que era el mejor libra por libra y vaya hasta uno de que ¡parecía quea muchos les dio gusto que perdiera el boxedor mexicano y afloro el síndrome del cangrejo: La envidia entre los propios compatriotas!.

Un fenómeno social digno de admirar

Lo cierto es que hoy ‘El Canelo’ ha generado este tipo de comentarios a un pugilista que fue sorprendido y castigado por un Bivol dotado de un ‘jab’ de izquierda que golpeó la cara y la humanidad del mexicano como un piston-martillo punzante, sin proponérselo se ha convertido en un fenómeno sociológico digno de admiración.

Aquel muchacho que vendía paletas para ayudar a su familia, ha generado hoy un un tema de un debate dividido de si es mejor o no que su compatriota ya retirado del boxeo, Julio César Chávez, supuesta ‘controversia’ que solo refleja la manera en que los mexicanos vivimos el presunto patriotismo (que es en realidad patrioterismo o chauvinismo no verdadero nacionalismo) y donde se descargan las frustraciones, el fanatismo y la enajenación de muchos aficionados.

Casi ‘una maldición’

La manera en quese  reciben las constantes derrotas de la selección nacional de fútbol mexicana en los mundiales es solo una muestra del botón y del popular y dicho de “jugó como nunca y perdió como siempre”, que se ha convertido en casi ‘una maldición’ para un pueblo sediento ‘de sacarse la espina’.

Por eso es interesante la opinión del conocido comentarista de ESPN, David Faitelson, quien afirmó que no le agradó ver perder a Saúl ‘El Canelo” y que debe pensar en pelar con Gennady Golovkin.

Ahí podría estar ‘la clave’

Y es que ahí puede estar la clave de todo: En efecto, aparecer en el ranking mundial del boxeo como ¡poseedor de cuatro campeonatos mundiales!, pues subió al ring ostentado las coronas de peso Welter, Superwelter, Mediano y Supermediano e iba por una hazaña: Conquistar el Campeonato mundial que ostenta (ahora se concluye que legítimamente), el ruso Bolovy.

Y aquí es muy interesante que este último respondió con los pies sobre la tierra y prudencia tras su ‘inesperada’ (para quién o quiénes) victoria sobre ‘El Canelo’ al afirmar que no se siente el rey por haberlo vencido y solamente ganó a un rival que buscaba despojarlo de su título. ¡Claro y contundente!.

Vale la pena recordar aquel 9 de febrero de 1974 en el que el fino boxeador nacionalizado mexicano José Angel ‘Mantequilla’ Napoles quiso hacer lo mismo, desafiando al corpulento ex campeón mundial argentino de peso semi-completo, Carlos Monzón, pero saltando desde ¡el peso Welter¡.

El resultado una paliza a ‘Mantequilla’ (que lo pararon, por nocaut técnico en el séptimo round) y se tuvo que tragar sus palabras en el sentido de que nadie se animaba a enfrentarlo y la respuesta de Monzón no se hizo esperar:

“Me canso, hagan esa pelea cuanto antes” y no solo le tapó la boca al nacionalizado cubano-mexicano sino que le dio una ‘zarandeada’ arriba del encordado. Y aquí diriamos que resulta muy arriesgado y hasta ridículo si se quiere, adelantar que “es el mejor libra por libra”, olvidando que el mundo nos resulta cada vez ‘mas chico’.

‘Muy nacionalistas’

El hecho es evidente: No sabría si ‘El Canelo’ es o no es un boxeador inflado, pero de lo que podemos estar seguros es que “no es el hombre-máquina” y la canción del Rey es eso solamente: La obra que el maestro José Alfredo nos legó para que nos sintieramos poseedores de la corona que solo aparece cuando nos sentimos muy nacionalistas.

Y se diga lo que diga, todo indica que ese nacionalismo si lo tiene este boxeador, que vino de humilde cuna, y que cada vez que ha subido al ring ha pedido que le toque el mariachi y no pocas veces el Rey. ¿Será también producto de la mercadotecnia? Iría junto con pegado, no hay que olvidar que en los negocios y en la guerra, ¡se vale todo!

¿Es solo una dura lección para ‘El Canelo’ o el principio del ocaso? El tiempo lo dirá. ¡Viva México!.