E

l hombre detrás de éxitos como “Titanic” y “Avatar” habló sobre su última gran apuesta y qué tanto hay de su vida personal en sus obras.

Cameron nos relata sobre su amor por el océano y la fusión con el cine, acerca de los desafíos de filmar bajo el agua, las novedades tecnológicas de la nueva película, la conexión entre sus títulos más exitosos y la presión previa al estreno.

“Pasé miles de horas bajo el agua, haciendo buceo libre, en submarinos, amo el océano, lo amo desde chico. Así que no fue un gran salto trasladar mi amor por el agua a mi otro amor, que es hacer películas”, cuenta el director. 

Para la nueva Avatar y por primera vez en la historia del cine, convenció a un elenco (y lo formó) para que actuara bajo el agua. “Cuando hago el casting no pregunto ´¿sos buzo?´. Sé que les puedo enseñar lo que necesitan saber”, asegura Cameron, que construyó para esta película un tanque gigante y simuló olas con la ayuda de dos hélices.

-¿Qué rol ocupó su familia a la hora de crear esta película? ¿Sientes que eres parecido a Jake Sully como padre?

-(Se ríe) Hay mucho de mí en Jake, aunque no soy tan duro como él. Pero, por otro lado, no estoy en una guerra como está Jake, tratando de mantener a los suyos con vida. Puedo escribir sobre ese personaje, pero no quiere decir que sea esa persona. En algún momento de mi vida fui como Lo´ak (uno de los hijos de Jake y Neytiri), el adolescente incomprendido, que tiene un padre autoritario.

Escribí sobre cosas que conocí, sobre experiencias que observé y, por eso, creo que la película se siente como una historia real. La familia está en todas partes, la tarea de un padre es proteger y, por eso, en ocasiones, los padres son algo estrictos.

-¿Cuáles fueron los principales desafíos a la hora de hacer la secuela?

-Muchos desafíos. Uno fue el de imaginar este mundo con estas nuevas criaturas, y pude resolverlo porque tuve un gran equipo de artistas. Otro fue la parte dramática. El agua siempre es un desafío. Y el tamaño: contábamos con 3.250 tomas de efectos especiales, son muchísimas y tuvimos el desafío de la escala y de mantener la calidad.

-¿Cómo piensa que el público va a recibir esta película? ¿Cómo maneja la presión luego del enorme éxito de la primera?

-Yo puedo trabajar con detalles técnicos a nivel microscopio, pero no puedo decirte cómo va a resultar la película en el mercado, habrá que esperar. ¿La amarán? ¿Les gustarán algunas partes y otras no? Quizá no les gusta o les gusta menos que la primera, ¿quién sabe? Y respecto a la presión, tengo un buen consejo: si no te gusta la presión, no dirijas una película. Y esto es aplicable tanto a pequeños como a grandes filmes.

-¿Qué nos puede contar sobre las siguientes películas? 

-Nada (se ríe). Serán diferentes lugares, diferentes culturas, diferentes criaturas, pero seguirán los mismos personajes.

-¿Qué conexión encuentra entre tus películas “Titanic”, “Terminator”, “Avatar”…

-Bueno, son todas diferentes. Para mí la conexión tiene que ver con los lazos, los vínculos. Sean de amor, de venganza, de relación padre-hijo, de sentido del deber, de sacrificio, esos son los valores importantes para mí. Yo creo que vas a ver de modo temático que son las historias humanas las que vinculan estas películas entre sí.

-La película tiene mensajes fuertes, ¿cuál es el más importante?

-La familia es lo más importante. Lo segundo es la responsabilidad con la naturaleza y con los océanos, de cambiar quiénes somos, de cambiar el funcionamiento de nuestra civilización para no destruirla. Creo que ése es un mensaje fuerte de la historia.

-Un mensaje ecológico…

-Sí, el mensaje ambientalista en esta película es acerca de los océanos y también sobre las culturas indígenas, no es solo del mundo de la naturaleza, sino también de la gente que vive cerca de la naturaleza.

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