SAN DIEGO.- “Hoy hablo no solo por mí, sino por todos aquellos a quienes el sistema les ha fallado”.
Así lo expresó con evidente tristeza pero con convicción, Allyson Ford, una mujer que sirvió 17 años al Departamento de Policía de San Diego (SDPD, por sus siglas en ingles) y la cual a poco más de un año de presentar su renuncia laboral, interpuso el 24 de noviembre del año pasado una demanda en contra de la Ciudad de San Diego.
Pero lo más grave, de acuerdo con su testimonio rendido en conferencia de prensa frente al edificio del SDPD, es que fue su entonces esposo, y aún sargento Mitchell Ford, el presunto causante de violencia doméstica en su contra.
Cabizbaja pero con firmeza, Ford fue directa en su mensaje: “La cultura de represalias y encubrimiento de la Policía de San Diego debe terminar”.
PREMIADA COMO OFICIAL DEL AÑO

Debe agregarse que se trata de una ex mujer policía que trabajó como voluntaria de la corporación policiaca local cuando tenía apenas 16 años de edad y habiéndose graduado de la Academia de Policía, tiene entre sus méritos el haber sido reconocida como Oficial del Año en 2014.
Las denuncias presentadas por Allyson Ford en contra del sargento Ford y el gobierno de San Diego,ante la Corte Superior del Estado de California son: “Discriminación basado en género, venganza, represalias contra denunciante, despido injustificado y/o despido en violación de la política pública e inflicción intencional de estrés emocional”.
¿QUÉ REFORMAS SE APLICARÁN?
Allyson refiere en su denuncia -y lo mencionó durante la conferencia de prensa- que su ex marido la amenazaba con ostentación de que tenía “amigos en altos puestos en el Departamento” y nada podría hacer en su contra.
El abogado John Gomez, titular del bufete legal (Gomez Trial Attrorneys) que junto a al Bufete Johnson Fistel, LLP, encabezado por Frank J. Johnson, están interponiendo la demanda penal, encabezaron la conferencia de prensa.
“¿Por qué se ignoraron los informes de la Oficial de la Ford?”, preguntó el abogado Gómez, ¿por qué se desestimaron las pruebas? ¿Por qué se sacrificó su carrera, su seguridad y la de sus hijos para proteger las situaciones de la ley supuestamente cometidos por un oficial de mayor rango? ¿qué reformas se aplicarán para garantizar que esto no vuelva a ocurrir?”.

“Desgraciadamente no es la primera vez que subo a este estrado en el último año para pedir responsabilidad, cambios e igualdad de trato para todos los oficiales de policía, incluso los latinos, las oficiales femeninas”, dijo.
Y concluyó: “ha llegado el momento de los dirigentes del Departamento de Policía de la ciudad de San Diego enfrenten los fallos sistémicos que han socavado la confianza pública y la rendición de cuentas. Es hora de reformas, de transparencia y de que se ponga fin a la cultura de represalias y encubrimiento”.
En la demanda se destaca en su introducción que cuando el entonces jefe de Policía, David Nisleit (quien se retiró el año pasado tras 36 años de servicio), tomó posesión del cargo juró “defender la constitución de Estados Unidos y California contra enemigos extranjeros y domésticos”.
Pero en el punto 2 de la denuncia penal se afirma: “Sin embargo. tiene un límite constitucional: No hay tal protección , para oficiales de policías que son mujeres”.

