Por Beba Zarate
Es de suma importancia y recomendable mantener los estándares de valores, principios, normas y otros componentes que embonan el diseño de la crianza de los hijos.
Por ende, la actitud y comportamiento de un adulto en cada una de las etapas de desarrollo del hijo es un reflejo positivo o negativo algunas veces cuestionable por los resultados que el hijo proyecta de las carencias, heridas y necesidades de los padres. Entre más temprano los padres comienzan a estructurar una guía de aprendizaje y disciplina sería lo más aconsejable para influenciar firmemente un cambio en el comportamiento del hijo.
Aunque hablar de crianza de los hijos es hablar de retos y muchas altas y bajas en el proceso pero es indispensable tener claro quien es quien y que role desenpeňa cada uno en la unidad familiar al igual que las responsabilidades y la constancia.
La frase hijos malcriados, padres heridos no es nada más que hacer mención de lo que proyecta un hijo cuando muestra con sus actitudes y comportamiento un patrón conceptualizado de ser insensible, irrespetuoso, desobediente, egoísta, idolatra, berrinchudo y necio. Causando dolor de cabeza, un corazón herido , roto de decepción por lo que provoca en los sentimientos y el amor de padres por no haber actuado en su momento para corregir y guiar al hijo de forma amorosa y positiva.
He aquí que viene la gran pregunta:
¿Qué has hecho por amor a un hijo? Como padres se quiere lo mejor para los hijos y muchas veces ese amor que se siente por los hijos nubla la razón, la cordura, se rompen las normas porque se les permite todo y de todo. Sin pensar que el tiempo pasa y no perdona absolutamente nada de lo que en el proceso se haya hecho. Y cuando menos se piensa el niño en adulto se convierte con hábitos que cuesta desarraigar.
Es entonces que los padres pueden llegar a sentir su fallida responsabilidad y una profunda frustración.
¿Qué es lo que los padres deben hacer para enmendar su titubeante responsabilidad?
Primeramente concientizar sobre la responsabilidad de los padres, el compromiso que se tiene de dirigir con amor, dedicación y firmeza al hijo. Ya que la ardua tarea que se debe de hacer e intervenir a temprana edad para trabajar en darle dirección a la crianza y relación padre-e-hijo es fundamental.
Ya que es necesario que el padre tenga claro que la estructura es fundamental acompañada de un plan de crianza, límites claros, consecuencias, comunicación, flexibilidad y mucho amor para aplicar durante el proceso.
Los padres están para guiar,no para ser amigos de los hijos!
Beba Zarate
Family Coach, Tacher, y Behavior Specialist
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