Una gran temporada en la liga colegial tuvo con el conjunto de Indiana el jugador Cubano Fernando Mendoza, segundo de izquierda a derecha. Fuente de la foto: https://www.espn690.com/sports/diego

El mariscal de campo de la Universidad de Indiana, Fernando Mendoza, ganó el Trofeo Heisman el sábado,  en una noche emotiva con mucho suspenso. A pesar de solo tener de 22 años de edad, tuvo una temporada sensacional donde guió a los Hoosiers al primer puesto en el College Football Playoff y a un puesto en el Rose Bowl. Mendoza lanzó 2,980 yardas con 33 touchdowns, la mayor cantidad a nivel nacional esta temporada, además de sumar seis anotaciones terrestres. “Esto realmente demuestra que todos los jóvenes hispanos, ya sean cubanos, mexicanos o de cualquier etnia hispana, pueden lo llegar a donde quieran y lo lograrán.” Mendoza obtuvo 2,362 puntos totales y 643 votos de primer lugar, superando al mariscal de campo de Vanderbilt, Diego Pavía con 1,435 puntos y189 votos de primer lugar.

El corredor de Notre Dame, Jeremiyah Love obtuvo el tercer lugar con 719 puntos y el mariscal de campo de Ohio State, Julian Sayin terminó en el cuarto puesto con 432 puntos.

JUGADOR DEL AÑO

Mendoza también fue nombrado Jugador del Año por el Associated Press un dia  después de ganar el Heisman además de llevarse el Premio Maxwell al jugador más destacado del país y Premio Davey O’Brien al mejor mariscal de campo. Se convirtió en el primer ganador del Trofeo Heisman en la historia de la Universidad de Indiana con el corredor de los Hoosiers, Anthony Thompson, siendo finalista en 1989. Mendoza tiene un hermano menor, Alberto, quien se desempeña como mariscal de campo suplente detrás de él en Indiana.

PROFUNDAS RAICES FAMILIARES

“Es franco sobre su fe católica e incorpora la misa en su rutina de juego, además de coordinar los estudios bíblicos del equipo durante su tiempo en Indiana, a los que atribuye el mérito de fomentar la camaradería entre él y sus compañeros,” dijo Fernando. Mendoza es de ascendencia cubana con sus cuatro abuelos naciendo y crecierndo en Cuba. Sus abuelos se mudaron de Cuba a Miami en 1959 tras los acontecimientos de la Revolución Cubana y Mendoza cita su herencia cubana como un factor clave en la pasión de él y su hermano por el fútbol americano.

“Alberto y yo jugamos al fútbol americano no para nosotros mismos, no para nuestra propia satisfacción personal, pero tenemos muchas razones para hacerlo,” agregó. “Una de ellas es nuestra madre y la otra razón es nuestra familia.”

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